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Wednesday, 08 de August de 2012

El campesinado califica de atentado a la cultura alimentaria la entrada del maíz de Monsanto

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Analizan el presente con preocupación, porque de concretarse generaría más problemas ambientales, económicos, sociales y alimentarios. Ya planifican las acciones para repudiar la eventual liberación del cultivo, como prohibir la entrada de sus semillas a las comunidades y hasta movilizaciones en Asunción.

El lunes 6 de agosto pasado el Ministerio de Salud paraguayo comunicó su decisión de dar paso libre el maíz VT Triple Pro de Monsanto, con lo que se va cerrando el círculo de aprobaciones institucionales para la liberación del mismo en el país.
De entrar el maíz transgénico, toda la dieta, la economía, la genética y la cultura indígena y campesina ancestral podrían registrar modificaciones profundas, al ser desplazadas las especies nativas del cultivo y generar dependencia de semillas patentadas.

Es la base alimentaria
El referente de la Asociación de Agricultores de Alto Paraná(ASAGRAPA), Tomás Zayas, comentó que ya hace unos años se estima que el 50% del maíz cultivado en el país es transgénico, que entró de contrabando con el silencio cómplice de empresas transnacionales.
“Ahora Monsanto va a poder legalizar sus semillas y expandirse”, dijo. Agregó que el Estado, en vez de aprobar sus cultivos, debería denunciar a la empresa por esto.
La situación actual se analiza en las comunidades, agregó, y que lo que pasa permite estudiar posibles movilizaciones. “Vamos a ir evaluando eso”, dijo.
La preocupación del campesinado se da por dos motivos: la contaminación genética del maíz nacional y de la salud humana por el consumo del maíz transgénico; y al atentado contra la cultura campesina y la soberanía alimentaria, siguió diciendo Zayas.
Recordó que el maíz es el alimento onmipresente en la cultura nacional y uno de los principales sostenes alimenticios de las familias: “La base alimentaria de nuestro pueblo es el maíz”.

Movilización en Asunción
“Este gobierno, Franco y su gente, representa a la oligarquía y no sólo nos lleva hacia la privatización de las instituciones públicas, también de las semillas y las tierras”, dijo Esther Leiva, secretaria general de la Organización de Lucha por la Tierra (OLT).
Advirtió que la ideología de este sector es afín la habilitación y liberación de los transgénicos y a la transnacionalización del país. Dijo que evalúan con otras organizaciones campesinas qué medidas tomarán. “Debemos defender el patrimonio del pueblo”, señaló..
Por de pronto, ya está planificada una movilización en Asunción para las primeras semanas de setiembre, para presentar un paquete de exigencias y reivindicaciones como la reforma agaria, y donde podrían incluir el rechazo a los transgénicos.

Barrera contra los transgénicos
La dirigente de la Coordinadora Nacional de Organizaciones de Mujeres Trabajadoras Rurales e Indígenas (CONAMURI), Magui Balbuena, cuestionó que el ministerio de Salud priorice los estudios para liberar transgénicos antes que atender sus consecuencias ya existentes, como las que se registran en las comunidades con los cultivos de soja.
“Golpe a golpe nos están llenando de este tipo de cosas”, dijo en referencia a las últimas acciones del gobierno de facto en torno a los transgénicos: la aprobación del algodón genéticamente modificado, la derogación de una resolución que reglamentaba las fumigaciones, el apresuramiento para la aprobación del maíz ahora...
Dijo también que es gravísima la situación del país, teniendo en cuenta que la entrada del maíz de Monsanto significará el aniquilamiento de las semilla criolla, que cuenta con unas 14 especies de maíz. También que la sociedad paraguaya empezará a consumir los frutos transgénicos ¿Qué sabe la gente sobre lo que come, sobre su comida?, se preguntó, señalando la falta de información de los consumidores/as.
Siguió señalando que de concretarse su liberación traerá consecuencias nefastas para el país, más problemas sociales, económicos, ambientales y culturales. “Una tragedia más para nuestro pueblo”, resumió.
Por último, comentó que su organización decidió defender las semillas nativas y poner barrera a la entrada de maíz transgénico en las comunidades campesinas e indígenas. “Podemos declararnos en resistencia y reproducir el maíz nativo, pero para eso no debe entrar en la comunidad la semilla transgénica, de lo contrario, contaminará”, terminó diciendo.


FOTO: Productoras campesinas del departamento de Canindeyu, durante la última feria de semillas nacionales.









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