Conciencia, organización y lucha para defender los derechos ambientales.

Testimonios de defensa territorial marcaron el Seminario Internacional sobre Derechos Ambientales

Desde el distrito de Capiibary, Departamento de San Pedro, Paraguay, hasta la comunidad de Malvinas, en Córdoba, Argentina, pasando por experiencias de Brasil, Bolivia y de organizaciones de toda la región, los testimonios y experiencias de luchas y conquistas en la defensa del ambiente marcaron el Seminario Internacional “Los Derechos Ambientales en la agenda de los gobiernos locales y los movimientos sociales” desarrollado en Asunción.

Solos, con un megáfono y el apoyo de un par de medios alternativos, los vecinos de Malvinas se enfrentaron a Monsanto, una de las más poderosas trasnacionales del agronegocio, que pretendía instalar su fábrica de agrotóxicos en esa localidad. La fuerza organizada de los vecinos y vecinas llevó a que la lucha tuviera apoyo alrededor de todo el mundo, logrando que finalmente Monsanto deba retirarse de la comunidad sin instalar su fábrica. La riqueza de esta experiencia la condensa Ester Quispe, una de las referentes del movimiento, que recuerda, ahora con una sonrisa, que tuvieron que desafiar a autoridades locales y regionales a beber medio vaso de glifosato para comprobar que era inocuo como sostenía la empresa, “obviamente no se animaron, entonces les dijimos que nosotros no viviríamos con eso en nuestro barrio y tuvieron que irse” cuenta.

En Capiibary, la situación fue un poco distinta. El propio Intendente César David González expone cómo junto con las organizaciones de pequeños productores campesinos lograron aprobar una ordenanza municipal prohibiendo el uso de agrotóxicos en el municipio. El avance del monocultivo de soja en el campo paraguayo ha generado la desaparición completa de decenas de comunidades campesinas “donde antes había una escuela, una comunidad, una pequeña chacra, ahora es todo soja” comenta el Intendente y afirma que no pueden permitir que eso ocurra en su ciudad, poblada principalmente por pequeños productores. Al relato se suman las voces de vecinos y vecinas que comentan que la lucha costó imputaciones y prisión de varios referentes comunitarios que encabezaban la lucha en defensa del territorio y el ambiente; con perseverancia lograron vencer la criminalización de su lucha y finalmente, al día de hoy, Capiibary es una suerte de barrera viva contra el avance del modelo de agronegocios que golpea fuertemente al campo paraguayo.

Testimonios similares de otras comunidades de Paraguay, así como experiencias de dirigentes sociales y comunitarios de Brasil, Bolivia y Argentina resaltaron durante el Seminario Internacional. Esto permitió ver una matriz común en la lucha de diversos pueblos en la protección del ambiente y de la vida misma, esa matriz está compuesta por el trabajo de concienciación hacia la importancia del respeto a los derechos ambientales como garantía para una vida digna, la organización de la sociedad a fin exigir, y hacer cumplir, estos derechos, y la lucha contra las amenazas que afectan el desarrollo armónico de la naturaleza y el derecho a un ambiente saludable.

Según concluyeron los participantes a partir de las diversas experiencias, el desarrollo de conciencia sobre la importancia de la protección del ambiente y el territorio es un trabajo fundamental que deben realizar tanto los movimientos sociales, como los gobiernos locales, que deben también hacer uso de las herramientas normativas necesarias para hacer frente a la contaminación y a la violación de derechos ambientales. El evento finalizó con la elaboración de una agenda común para las organizaciones y los gobiernos locales comprometidos con la protección del ambiente, que será desarrollada de forma conjunta en los próximos meses.

El evento fue organizado por la Alianza por el cumplimiento local de leyes ambientales compuesta por organizaciones no gubernamentales y movimientos sociales que trabajan en 15 distritos de todo el país promoviendo los derechos ambientales.

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