COVID 19: ¿Cómo se vive la pandemia en el campo? 

Asunción 28 de abril de 2020 (BASE-IS) ¿Cómo están resistiendo las organizaciones campesinas la actual crisis desatada por las medidas de cuarentena para contener el avance de la COVID-19? Compartimos el resultado de una serie de entrevistas realizadas con referentes de diversas organizaciones campesinas que muestran la situación actual del campesinado, las críticas a la gestión de la crisis por parte del gobierno y la reafirmación de que es la Agricultura Campesina la que alimenta al país. 

El aislamiento social también se vive en el campo, para los y las dirigentes de las organizaciones campesinas esta situación es difícil de sobrellevar, apegados a una cultura de encuentro cercano, de dialogo permanente con sus vecinos, con la comunidad y con los miembros de la organización, hoy deben apelar a un contacto virtual al cuál no están acostumbrados. EL hecho de no poder salir trae a muchos recuerdos de tiempos duros de la dictadura, donde la circulación estaba restringida y las manifestaciones o gestiones no podían realizarse, aun así, la gran mayoría ha respetado las recomendaciones de las autoridades sanitarias e incluso muchos realizaron medidas de control en sus comunidades para evitar el incumplimiento de las mismas. 

En la capital y el Departamento Central las medidas de aislamiento y la falta de asistencia del Estado, pronto empezaron a generar hambre y, al mismo tiempo, organización, la ciudadanía debió organizarse para gestionarse el pan. En el campo las dificultades en este sentido fueron menores, aunque se hizo difícil conseguir productos que no se cultivan en la huerta, la mayor parte del campesinado tiene productos de autoabastecimiento como para resistir la situación. Sin embargo, muchos son los que no tienen tierras, o aquellos que debieron retornar al campo a instalarse en los lotes de sus familiares, quienes no tienen donde producir, este sector también la está pasando bastante mal, “La situación de los que tienen tierra para cultivar, aún está bien por el momento, se tiene todavía un poco de reserva de los distintos productos agrícolas para afrontar la cuarentena. Los que ya están pasando mal son los changueros, que trabajan para ganar el día a día, los que no tienen tierra, y los que se dedican de forma exclusiva a vender productos y verduras en los centros urbanos como pequeños intermediarios” señalaba un dirigente durante el dialogo con BASE-IS. 

Un fuerte cuestionamiento surge desde las organizaciones campesinas hacia el gobierno, su gestión de la crisis nunca tuvo en cuenta al sector que alimenta al país, las y los campesinos organizados hicieron donaciones de productos alimenticios, llenaron varias ollas populares durante este tiempo de crisis donde la cuestión alimentaria fue, y sigue siendo, un tema central. El Coronavirus vino a dejar en claro que es la agricultura campesina la que provee de alimentos a las mesas paraguaya, sin embargo, el profundo abandono al que los sucesivos gobiernos han condenado a la agricultura campesina empuja al país hacia una crisis alimentaria; el avance del agronegocio, la expulsión de miles de campesinos de sus territorios, la pérdida de la biodiversidad y de la calidad del suelo como efecto del modelo de lucro intensivo en el sector agrícola, ha golpeado fuertemente a las comunidades que en muchos casos no tienen como sostenerse.  

“El sector campesino realizó acciones solidarias como la colecta y donación de productos agrícolas diversos, a los sectores más vulnerables, incluso, en varios casos se impulsan y se acompaña la organización de ollas populares. Si el campesinado no recibe ayuda para la inversión productiva y si las medidas sanitarias se alargan, hay un riesgo de que se profundice la crisis y que el campesinado llegue a consumir sus semillas en vez se sembrarla. Además, muchos trabajos no se pueden realizar por las medidas adoptadas. La ayuda realizada por el sector campesino con la donación de los productos a sectores más vulnerables, es más por el espíritu solidario y por la abundancia, no por una sobra excesiva como para un aporte continuo, incluso la gente, modera su aporte ya que la situación a futuro es incierta” testimoniaba un dirigente. Además, señalan que las únicas propuestas del gobierno que conocen para afrontar la crisis, aparte de las sanitarias, son las transferencias económicas vía telefonía y el apoyo par huerta familiar, que prácticamente se reduce a distribución de semillas de hortalizas. “Estas medidas del gobierno, prácticamente es una cuestión de propaganda, en las comunidades no está teniendo ningún impacto, no son efectivos ni mucho menos suficientes” advierten. 

Las organizaciones señalan que las políticas asistencialistas no son necesarias hoy para los campesinos y campesinas, plantean que en el marco de la “supuesta reforma del Estado” que plantea el Gobierno, debe abordarse la Reforma Agraria Integral, como una transformación estructural, de fondo, para dar respuestas a las necesidades del campesinado, acceder a la tierra, garantizar el arraigo y políticas reales de apoyo para la producción de alimentos. “La Reforma del Estado no tiene ninguna legitimidad de la forma como se está abordando, menos sentido va tener si no se incluye en ella la Reforma Agraria Integral y si no se realiza con amplia participación de la sociedad. Es necesario una Reforma del Estado, pero una que incorpora la propuesta del campesinado y con la participación de este sector y todos los sectores de la sociedad. La forma como se está llevando adelante ahora la reforma, puede resultar peor” concluyen. 

En el campo las Unidades de Salud de la Familia son el principal espacio de atención sanitaria, sin embargo, en la gran mayoría de los asentamientos y comunidades las mismas no cuentan con condiciones básicas para atender a la población, este es un reclamo reiterado por la gran mayoría de los y las dirigentes consultados, y es también una de las causas por las que muchos campesinos y campesinas deben abandonar sus territorios. 

Más allá de las dificultades estructurales, y las coyunturales, las comunidades campesinas resisten y se reafirman en su identidad “más que nunca la sociedad está viendo el valor de la agricultura campesina, ser del campo en este contexto es un privilegio para muchos, ya que se cuenta con alimentos de reserva, hay posibilidad de seguir cultivando; se cuenta con plantas medicinales, cítricos; hasta se puede recorrer por la finca y respirar aire puro, y con menos probabilidades de contagio” señalan agregando que hoy “muchos están entendiendo que el Estado, ni el agronegocio nos van a salvar en esta situación”. 

 

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