De Las Ligas Agrarias Cristianas (LAC) a la Coordinadora Nacional Intersectorial (CNI). La lucha campesina en Paraguay.

Por Abel Areco, junio 2019.

Historia breve de las organizaciones campesinas

Las Ligas Agrarias Cristianas

Se marca la década del 60 como el inicio fuerte de las organizaciones campesinas, con la conformación de las Ligas Agrarias Cristianas (LAC), las Juventudes Agrarias Cristianas (JAC) y las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) que tuvo expansión rápida en todos los departamentos del país. (Riquelme, 1996).

Constitución de las organizaciones campesinas locales, regionales y nacionales

Desde un poco antes de la caída de la dictadura se iniciaron la constitución de nuevas organizaciones campesinas; con posterioridad a la caída del régimen de Stroessner en el año 1989 y con la apertura democrática, se constituyeron la mayor cantidad de las organizaciones campesinas, tanto a nivel local, regional y nacional, como así también, las coordinadoras (plataformas integradas por varias organizaciones con reivindicaciones similares), que se conformaron a nivel regional y nacional.

La articulación como principal estrategia de lucha

Estudio reciente señala que, la articulación con otras organizaciones en el proceso de lucha y reivindicación, es de suma importancia para la clase campesina organizada. (Palau et. al, 2018, p. 129).

En cuanto a lo mencionado arriba, hasta el año 2016, tal vez la instancia de articulación más fuerte y conocida que se constituyó como medio de reivindicación conjunta de las organizaciones del campo en Paraguay, fue la Mesa Coordinadora Nacional de Organizaciones del Campo (MCNOC), el año 1994; integrado por casi todas las organizaciones más conocidas a nivel nacional y regional.

Desde el año 2016, toma las plazas de Asunción en las cercanías del Congreso Nacional y las rutas en los distintos departamentos del país, la Coordinadora Nacional Intersectorial (CNI), con una agenda de acción y de reivindicación ante los gobernantes de turno; también integrado por las organizaciones más conocidas en el país, a excepción de algunos como la Federación Nacional Campesina (FNC), la Organización de Lucha por la Tierra (OLT) y la Coordinadora Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (CONAMURI). Dicha coordinadora, aparte de aglutinar a organizaciones que ya formaron parte de la MCNOC, también suma a organizaciones de conformación reciente; también, a gremios de camioneros en su inicio, y grupos indígenas posteriormente; pero predomina en la articulación las organizaciones campesinas.

Además, el sector campesino organizado encamina y coordina espacios de articulación a nivel mundial a través de la Vía Campesina, principalmente las tres últimas organizaciones citadas conjuntamente con la Organización Cultiva Paraguy y la Organización Campesina del Norte (OCN).

Otras estrategias y acciones

Aparte de la articulación como estrategia de lucha, las organizaciones campesinas también apuestan al fortalecimiento organizacional, la formación de sus asociados, la incidencia en las autoridades y la sociedad, y la disputa de ideas.

Las acciones más visibles y conocidas que realizan como método de presión, es la movilización en las plazas y en las calles; el cierre de ruta; la ocupación de latifundios y tierras mal-habidas; la ocupación de predios de instituciones estatales y los comunicados. Pero también, llevan adelante otras acciones menos visibles, como la de formación y la disputa de ideas a través de los seminarios, charlas, escuelas de formación, institutos, las radios comunitarias, página web y redes sociales.

Los costos

A diferencia de las organizaciones empresariales o gremios de productores, los campesinos no resuelven sus problemas con un simple comunicado, con lobby en el congreso, o con una reunión con las autoridades. Todo lo que ha conquistado la clase campesina hasta el momento, ha sido a base de sacrificadas movilizaciones, desalojos forzosos, represiones, asesinatos y desapariciones.

Las Ligas Agrarias Cristinas, las Juventudes Agrarias Cristianas y las Comunidades Eclesiales de Base, fueron disueltas en el año1976 por el régimen de Stroesner, con brutales represiones, asesinatos y desapariciones de sus dirigentes. Muchos se recordarán o habrán escuchado sobre la “Pascua Dolorosa”, así fue bautizado uno de los episodios.

Las organizaciones que emergieron en la época democrática no fueron disueltas, pero no han sido eximidos de las represiones estatales y de los atropellos violentos del sector empresarial. Según relevamiento del Informe Chokokué (Codehupy, 2014), desde 1989 al año 2013, fueron asesinados y desaparecidos 115 campesinos y campesinas1 en el país, de forma sistemática. Irala (2018) señala que, entre 2015 y 2018 fueron asesinados 7(siete) campesinos y campesinas. Sumando las cifras del Informe Chokokué, lo registrado por Irala y el último asesinato de un campesino sin tierra en Yasy Cañy, Canindeyú, ocurrida la semana pasada, totalizan 123 los campesinos asesinados y desaparecidos hasta hoy.

En cuanto a represiones físicas y legales de los últimos años, en el marco de las reivindicaciones del derecho a la tierra y a un ambiente saludable, se estima que, desde el mes de agosto de 2013 hasta el mes de agosto del 2018 (periodo de 5 años) totalizan 80 (ochenta) los casos de represiones. Esto, sin contabilizar las reiteraciones de hechos violentos y procesamientos judiciales que sufren los integrantes de algunos grupos u organizaciones, cuyas luchas son sostenidas y prolongadas.

Las reivindicaciones históricas

La principal reivindicación del campesinado en esta nueva era, es la Reforma Agraria, que implica acceso a la tierra, acompañamiento técnico para la producción, créditos blandos, infraestructuras básicas, salud, educación y mercado para la venta de la producción.

La condonación de la deuda, también ha sido más de una vez el pedido de las organizaciones campesinas.

Las Conquistas

Con su lucha, en los latifundios y en las calles, a costa de represiones, asesinatos y desapariciones, el campesinado ha logrado arrancar al Estado importantes logros, que de otra forma, no lo obtendría.

Según Riquelme (2015), más de 500.000 (quinientas mil) hectáreas de tierra, han sido conquistadas por el campesinado organizado, desde el año 1989 hasta el 2015. La mayoría de estas tierras, asentamientos en algún momento; hoy día son colonias de hecho o de derecho, convertidas en espacios donde miles de familias recrean su condición campesino, desde donde sueñan y siguen luchando, donde producen alimentos para sus consumos y para la renta. Varios de estos territorios conquistados, llevan como denominación el nombre de los mártires como: Regina Marecos, Mariano Díaz, Felipe Osorio, Huber Duré, Crescencio González, Sebastián Larrosa entre otros, aunque muchos desconocen esa historia o ya se va olvidando.

Experiencias de cultivos, procesamiento y comercialización de la yerba mate “La Comuna: ñande Ka´a teete” de la OLT de Tava´i y “Oñoirú” de la CONAMURI de Edelira, llevada adelante de forma colectiva y organizada, prácticamente sin acompañamiento del Estado, son muestras de que el campesinado tiene una potencialidad enorme que requiere de acompañamiento estatal.

Avances en el proceso de lucha

En los últimos años, se observan considerables avances en cuanto a las estrategias de incidencias y propuestas concretas al Estado y ante la sociedad en general. La CNI, presionando con la movilización en Asunción, logró la aprobación y promulgación de la Ley 6286/19 “DE DEFENSA, RESTAURACIÓN Y PROMOCIÓN DE LA AGRICULTURA FAMILIAR CAMPESINA”, actualmente, a la espera de su reglamentación por el ejecutivo.

Además, un gesto sumamente importante viene incorporando la clase campesina organizada, en el marco de las disputa de las ideas. Me refiero a la donación de productos agrícolas para los damnificados por las inundaciones. Diversas organizaciones campesinas vienen mostrando desde meses atrás, su solidaridad con los necesitados, regalando sus productos en gran cantidad.

El gesto mencionado, es bien visto por los beneficiados, por redes sociales y públicamente, la gente del bañado estuvieron agradeciendo el gesto a los integrantes de la CNI, actualmente en movilización, acampados en el centro de Asunción, sin poder marchar por las calles para hacer escuchar mejor sus reclamos, arrinconados por la Policía Nacional, pero que también realizó su donación2.

Aparentemente, los históricos haraganes quienes molestan con sus movilizaciones en las calles y las plazas de Asunción, han demostrados que tal discurso no es justo, y se va revirtiendo la cosa. Muchos, después de este gesto demostrado, pensarán dos veces para calumniarlos. Tal vez, el mote de “verdaderos campesinos” que se suele poner a los que no se movilizan o no se organizan, requiera de una revisión, porque, uno puede empezar a pensar, que el verdadero campesino es el que trabaja, el que se manifiesta para reclamar sus derechos y a la vez, se solidariza con los necesitados, con los que están en situaciones más críticas.

Ramiro Domínguez (1966), en su obra El Valle y La Loma, sostuvo que la cultura solidaria del campesino estaba cambiando por las grandes empresas yerbateras y forestales que se instalaron en el país, con la implementación del “mensu”, el volverlos mensualero y Ka´aguy gua (del monte) a la población tradicional campesinas del valle.

Pero a mi modo de ver, ese valor solidario del campesinado no ha muerto, y el único sector que ha mostrado solidaridad como clase y de forma organizada en este escenario de crisis climática y económica, es el campesinado, aunque su producción nunca tuvo buen precio, ni califica como commodities. Sin embargo, las organizaciones empresariales como la ARP y la UGP, los grandes “productores”, brillan con su ausencia para con los más necesitados.

La ley ya mencionada más arriba, puede considerarse como una de las propuestas más avanzadas que haya logrado el campesinado en su proceso histórico de lucha, la misma, puede generar un cambio significativo en cuanto a la política agraria del Estado o debería de lograrlo, ya que para su aplicación efectiva, los programas y proyectos del Estado deben estar orientados desde ahora a los objetivos de esa ley.

Aunque haya sido una fusión de varios proyectos con iniciativas de diversos sectores políticos, y también tendrá su aspecto negativo o imperfecto dicha ley, a mi parecer, recogen importantes propuestas e ideas del campesinado como la “soberanía alimentaria; la territorialización de la agricultura familiar y su protección; la agroecología como modelo de producción; el uso de tecnología apropiada al sistema de producción campesina; la conservación de la biodiversidad en los territorios campesinos; la creación del Viceministerio de la Agricultura Familiar” entre otros. La creación del “Viceministerio de Agricultura Familiar o Campesina”, es una idea que viene proponiendo el sector campesino organizado desde el año 2010, en su propuesta conjunta de Reforma Agraria.

La respuesta del Estado

Ya en el año 1996, Quintín Riquelme sostenía en su artículo Organizaciones Campesinas:

“El gobierno no da respuestas a las demandas perentorias de los mismos: tierra para cultivar, créditos y asistencia técnica para producir mejor y todo lo que hace a la salud, educación, etc. En todos estos aspectos, se observa un déficit cada vez más acentuado”.

Hoy, los agremiados a la CNI están acampados en el centro de Asunción, denunciando incumplimiento de un acuerdo firmado con el gobierno en el mes de marzo del año en curso, con cuatro puntos bien concretos:

  1. Tierra para mejores condiciones ante las desigualdades existentes en el país.
  2. Refinanciación de deudas de los pequeños productores clientes del Crédito Agrícola de Habilitación y Banco Nacional de Fomento.
  3. Reactivación económica productiva para la Agricultura Familiar.
  4. Solución al problema de tierra de la comunidad indígena Tacuara´i.

El gobierno actual, demuestra con este incumplimiento su falta de respeto a las reivindicaciones de este grupo movilizado, además, su carencia en cuanto a políticas agrarias con relación a la reivindicación histórica del campesinado. En síntesis, no ha cambiado mucho lo que Riquelme ha señalado hace 23 años, en cuanto a la respuesta del Estado.

El cerco policial establecida para no dejar marchar a los integrantes de la CNI, para gritar y hacer saber mejor sus reclamos, es una restricción a la libertada de expresión y de manifestación, inadmisible en un Estado de Derecho democrático. Una movilización ciudadana en democracia, no es solo para el Estado o las autoridades de turno, es para toda la sociedad. El Colectivo de Investigación y Acción Jurídica (2017) señala al respecto:

“Cuando nos expresamos libremente no sólo estamos peticionando a las autoridades sino que interpelamos al resto de los ciudadanos.

A través de la protesta un grupo o conjunto de grupos no sólo presentan sus demandas a los/as funcionarios/as sino que hacen saber al resto de la sociedad sobre las situaciones o decisiones gubernamentales que experimentan como problemáticas. Pongamos un ejemplo: si yo estoy desocupado o el salario no me alcanza para sobrevivir no es un “problema mío” sino de todos.

Mi problema también es tu problema. No estamos en el siglo XIX y tampoco en una dictadura, de modo que los problemas son de todos/as, porque delo que se trata en una democracia-dijimos recién-es imaginar soluciones creativas entre todos/as para vivir todos/as”.

Hace 70 años, Carlos Pastore, preocupado por la mala distribución de tierra y la expulsión de la población campesina para la ganadería, poblaciones del cual formaban partes sus ex compañeros de escuelas, escribió La Lucha por la Tierra en el Paraguay.

Hace 29 años, el Dr. Ramón Foguel, en su estudio La Concentración de la Tierra en los Departamentos Fronterizos alertó:

“La monopolización de las tierras que se da a partir de la adquisición y acumulación de parcelas familiares, habilitadas en colonias oficiales o nacionales, determina la desaparición de colonias enteras, y concomitantemente la expansión de contingentes de campesinos sin tierra, planteando la necesidad de establecer normas legales que impidan la transferencia de tales parcelas”.

Hace que 15 años, Tomás Palau señaló en su artículo La Reacción Campesina y Popular ante la Soja “La situación hoy es mucho más compleja que la que se tenía hace 30 años, cuando se registra la primera expansión de la agricultura capitalista farmer sobre la agricultura campesina”.

Hoy en 2019, la CNI está denunciando el riesgo que corre muchos labriegos de perder sus tierras, endeudados con bancos y financieras, varios en estado judicializado, situación a que fueron obligados por el modelo de “desarrollo” actual, la política agraria, o la falta de política agraria en el país.

El grupo movilizado y no movilizado del campesinado, necesita de la solidaridad de toda la sociedad, y principalmente, el grupo organizado y movilizado en la actualidad, ya que ellos han demostrado con su solidaridad, la capacidad para sostener a todo el pueblo en momentos de crisis grave. Es tiempo de mostrar interés por los reclamos y propuestas del campesinado; el gobierno, debe mostrar más respeto y seriedad ante los compromisos asumidos. Y también es momento para que la sociedad en general muestre su solidaridad para con ellos, que conozcan más a profundidad su realidad y reclamos, y que apoyen sus luchas de alguna forma.

Bibliografía.

CIAJ-La Plata 2017 Derecho a la Protesta (Argentina: CIAJ)

Domínguez, Ramiro 1995 El Valle y La Loma y Las Culturas de la Selva (Asunción: El Lector)

Foguel, Ramón 1989 La Concentración de la Tierra en los Departamentos Fronterizos (Asunción: Intercontinental Editora)

Irala, Abel 2018 “Del “delito” de la oposición a los agronegocios” en: Con la Soja al Cuello 2018, Palau Marielle coord. (Asunción: Base Is.)

Pastore, Carlos 2013 La Lucha Por la Tierra en Paraguay (4a edición) (Asunción: Intercontinental Editora)

Palau, Marielle et.al 2018 Canalización de demandas de los Movimientos Sociales al Estado Paraguayo (Asunción: Conacyt-Base Is.)

Palau, Tomás 2004 “La Reacción Campesina y Popular ante la Soja”en: Es lógico que una sociedad agredida se defienda (Asunción: Base Is.)

Riquelme, Quintín 1996, “Organizaciones Campesinas” en Informe sobre los Derechos Humanos en Paraguay – Año 1996(Asunción: Codehupy)

Riquelme, Quintín 2015, “Migración campo-ciudad, fenómeno que reconfigura la estructura agraria actual” en:Con la soja al cuello. Informe sobre Agronegocios 2013 – 2015, Palau Marielle coord. (Asunción: Base-Is.)

1 http://codehupy.org.py/wp-content/uploads/2013/03/INFORME-CHOKOKUE-1989-2013.pdf <consultado el 20-06-2019.

2 https://www.ultimahora.com/campesinos-movilizados-donan-10000-kilos-viveres-damnificados-n2826389.html>, consultado 21-06-2019.

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