El acuerdo UE-Mercosur, una amenaza para los pueblos

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Acuerdo que pretendía ser aprobado en Cumbre de la Organización Mundial de Comercio tendría graves consecuencias para los pueblos

Buenos Aires, 14 de Diciembre de 2017 (BASE-IS) Con algarabía se recibió por parte de las organizaciones sociales y movimientos que forman parte de la Cumbre de los Pueblos Fuera OMC, la información de que el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur había quedado empantanado y no sería firmado en el marco de la XI Cumbre Ministerial de la OMC que concluye hoy en la Argentina. Además, la cada vez más cierta posibilidad de que la Ministerial cierre sin una declaración final, complementa un panorama alentador para las organizaciones que construyeron la confluencia «Fuera OMC» y un golpe a las intenciones del presidente argentino Mauricio Macri de cerrar con éxito , ante los ojos de las corporaciones, la firma de un nuevo Tratado de Libre Comercio.

 

Los escándalos debido a las deportaciones de activistas y la denegación de la credencial de participación en la Cumbre Ministerial a miembros de organizaciones de la sociedad civil por parte del gobierno argentino contribuyeron a deteriorar la imagen de la primera Cumbre de OMC que se realiza en suelo sudamericano.

 

Otro de los elementos centrales que habría evitado la firma del acuerdo UE-Mercosur fue la filtración de parte del texto del Tratado donde quedaron expuestos aspectos que eran mantenidos muy secretamente por los gobiernos.

 

¿Que tenían escondido?

 

Semillas sólo de las corporaciones

 

Una de las revelaciones más impactantes fue que el tratado entre el bloque europeo y el Mercosur contenía cláusulas relacionadas a la propiedad intelectual, esto había sido negado sistemáticamente por los gobiernos. Entre los puntos relacionados a Propiedad Intelectual se encuentra la exigencia de la aprobación del Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales 1991 (“Convenio de la UPOV”), que actualmente no está vigente para Argentina, Paraguay ni Uruguay. Este Convenio promueve la apropiación, vía patentamiento, de las semillas y los procesos de reproducción y cosecha. Según denuncia la Red Amigos de la Tierra este convenio es un instrumento de enajenación de los derechos de agricultoras y agricultores locales y tradicionales a favor de las transnacionales del agronegocio.

 

En conversación con BASE-IS Karin Nanses, presidenta de Amigos de la Tierra, señaló que   la aprobación del UPOV 91 sería sumamente grave para los campesinos y campesinas, ya que prohíbe la producción de semillas para uso propio, además de impedir la venta y restringir el intercambio de las mismas. Es decir que los agricultores y agricultoras deberán recurrir, de manera obligada, a usar las semillas de corporaciones del agronegocio, acabando con los cultivos tradicionales y con la soberanía alimentaria de los pueblos del Mercosur.

 

Imposibilidad de que campesinos y campesinas provean al Estado.

 

Por otra parte las filtraciones revelaron también algunas cláusulas referentes a «Compras del Estado». Las exigencias de la Unión Europea obligan al Mercosur a adoptar medidas establecidas en tratados que los países del Bloque sudamericano no han firmado imposibilitando, por ejemplo, que los Estados puedan realizar compras directas de alimentos producidos por la agricultura familiar campesina, reclamo permanentemente elevado por las organizaciones campesinas de Paraguay y la región.

 

Apertura comercial podría ser catastrófica.

 

«El comercio de bienes puede ser desastroso» añadió Karin al momento de abordar el apartado referido a la liberación comercial de bienes y servicios. Este punto sería el corazón del Acuerdo y además el que más divergencias habría generado desde 2010 cuando empezaron las negociaciones.

 

El apartado, según trascendió, no tiene ningún elemento que permita un aumento en el acceso de los productos agrícolas del Mercosur a Europa. Sin embargo, los subsidios agrícolas que mantiene la UE permitirían que sus productos invadan Sudamérica afectando gravemente a los agricultores.

 

La apuesta más fuerte del Mercosur en el acuerdo es aumentar la cantidad de toneladas de carne a ser exportadas a la UE. Sin embargo, la cuota de 70.000 toneladas en la que se habría «plantado» la UE, e incluso la posibilidad de llegar a 100.000 toneladas, no significarían una compensación real para el daño que puede generar la apertura comercial en las economías de los países del sur. Además es clave pensar en las consecuencias que tendría un aumento en la producción cárnica en un país como Paraguay donde, según datos recientes, la industria ganadera ha sido responsable de graves afectaciones al medioambiente además de ser un sector controlado casi totalmente por el capital extranjero.

 

Una espada sobre nuestras cabezas.

 

Con un comunicado donde reconocía haber cedido reclamos fundamentales para los países del Mercosur, el Gobierno argentino anunció que por decisión de la contraparte el Acuerdo no sería firmado durante la Ministerial de Buenos Aires y anunció que la nueva ronda de negociaciones se realizaría en los primeros meses de 2018, donde podría finalmente aprobarse.

 

Las posiciones asumidas por los gobiernos del Mercosur dan cuenta de que muchas de las consignas defendidas durante años anteriores por el bloque han sido dejadas de lado para dar paso a una cesión y entrega de estos intereses sin mayores reparos, signo de los nuevos tiempos que se viven en la región.

 

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