El boom de los agronegocios generó miles de sin techos y desocupados.

Tras una década de la aprobación del primer cultivo transgénico 900 mil campesinos fueron expulsados de sus tierras.

 

Asunción, 3 de Abril de 2018 (BASE-IS) En el año 2001 la Secretaría de Sanidad Vegetal y de Semillas (SENAVE) liberaba el primer cultivo transgénico en nuestro país, marcando un hito para la expansión del agronegocio. Este primer organismo genéticamente modificado fue el punto de partida para la profundización de un modelo que concentró en pocas manos la riqueza y los bienes dejando excluidos a miles de habitantes de este país.

 

En el año 2002 los rubros del agronegocio ocupaban un poco más de dos millones de hectáreas, para el año 2015 la superficie acaparada por los cultivos para la agroexportación se habían duplicado y llegaban ya a 5.402.509 hectáreas. Toda esta expansión se dio a costa de la perdida del territorio destinado a la agricultura campesina, la pequeña producción de las familias rurales paraguayas en ese mismo periodo pasó de 668 mil a apenas 329 mil hectáreas.

 

La expansión del agronegocio y el acogotamiento de la agricultura campesina, por la imposibilidad de convivencia entre ambos modelos, generó una grave crisis social en el campo, la expulsión de miles de compatriotas y un proceso migratorio acelerado que acabó con el tejido social de cientos de comunidades y familias que de un día para otro se vieron forzadas a abandonar sus tierras para afincarse en centros urbanos.

 

Según un estudio publicado en el año 2013, en una década -2002 al 2012- unas 900.000 personas abandonaron el campo para instalarse en zonas urbanas, específicamente a asentamientos ubicados principalmente en el departamento central donde más del 30% de las familias se encuentran en situación de pobreza extrema, sin acceso a derechos básicos como viviendas, asistencia sanitaria y empleo digno.

 

El proceso de expansión del agronegocio no sólo dejó sin tierra a miles de personas, según se publica en el informe Con la Soja al Cuello 2015 las cifras comparadas en los últimos censos agropecuarios (1991 y 2008) se perdieron más de setecientos mil empleos en la agricultura campesina. Para el 2016, según datos del propio gobierno, cuarenta de cada cien habitantes del campo paraguayo sobreviven en la pobreza.

 

La expansión del agronegocio, particularmente desde el año 2001 con la irrupción de los transgénicos, ha significado un proceso migratorio acelerado del campo a la ciudad para nuestro país, esto viene generando una crisis social que se hace cada vez más evidente. Falta de acceso a la salud, a la educación, al empleo generan graves consecuencias como la violencia e inseguridad ciudadana, flagelos que hoy afectan gravemente a los centros urbanos del país.

 

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