“Este modelo económico no es para nosotros”

El dirigente campesino Diosnel Sachelaridi analizó el crecimiento de la pobreza en Paraguay, que afecta especialmente a las familias campesinas.

Asunción, 28 de junio de 2017 (BASE -IS) Después de varios años de descender en los indicadores generales, el año pasado la pobreza creció en Paraguay: de afectar a 26,6% de la población en 2015 pasó a afectar al 28,8% de ella en 2016, de acuerdo a los últimos datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) 2016.

Si bien es en la zona urbana donde más se disparó la pobreza en este último año, el campo sigue siendo el lugar con más personas en estado de pobreza: de cada 10 personas que viven en el campo, cuatro viven en la pobreza.

Para Diosnel Sachelaridi, dirigente nacional de la Organización de Lucha por la Tierra (OLT), el problema es el modelo económico vigente, que no se centra en la producción interna y que descansa en el acaparamiento del 85% de toda la tierra productiva por el 3% de los propietarios, en la expulsión de las familias de sus territorios y en la ausencia de políticas de apoyo a las familias.

“Este modelo económico no es para nosotros”, dijo

Para el dirigente la pobreza irá creciendo “porque no hay políticas para la gente; hay sólo para esa minoría. Y la solución no es la repartija de víveres, ni Tekoporâ ni la asistencia a la tercera edad…”

Para él la solución vendrá con políticas estatales en torno al precio de productos agrícolas, industrialización y el aseguramiento de tierras para las familias.

Para ilustrar lo que dice, pone como ejemplo el asentamiento Primero de Marzo Joaju (en el distrito de Yvyrarovana), que días pasados donó 10 mil kilos de alimentos frutihortícolas a la pastoral social para destinar a las familias urbanas de Asunción afectadas por el desborde del río Paraguay.

Ese asentamiento es un ejemplo de cómo las familias campesinas, cuando acceden a tierra -base de la economía del país- desarrollan la capacidad de garantizarse el alimento, ingresos económicos y hasta tienen la capacidad de donar a familias más necesitadas de la ciudad, explicó Sachelaridi.

Pero la realidad en Paraguay es compleja e irónica porque las 330 familias campesinas de ese asentamiento accedieron a esas tierras a través de la ocupación, luego de intentar estérilmente todos los caminos institucionales de un Estado que no solo no garantiza los derechos de las familias, si no que pone los principales obstáculos y hasta criminaliza.

IMAGEN: En casos como el Guahory, el propio Estado paraguayo atropelló múltiples  derechos de miles de personas y las dejó en situaciones infrahumanas de vida. FOTO: Inés Franceschelli

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