Viernes 25 de Julio de 2008
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INVESTIGACIÓN “JUVENTUD E INTEGRACIÓN SUDAMERICANA: CARACTERIZACIÓN DE SITUACIONES TIPO Y ORGANIZACIONES JUVENILES”
Para entender el conjunto de procesos y trayectorias vividas por las diversas juventudes sudamericanas, sus demandas, necesidades, deseos y formas de actuar políticamente, el Instituto Brasileiro de Análises Sociais e Econômicos y el Instituto Polis – Instituto de Estudos, Formação e Assessoria em Políticas Sociais, con el apoyo del International Development Research Centre (IDRC), organizaron la investigación Juventud e Integración Sudamericana: caracterización de situaciones-tipo y organizaciones juveniles, en alianza con instituciones de seis países de la región: Argentina (Fundación SES), Bolivia (PIEB), Brasil, Chile (CIDPA), Paraguay (BASE Investigaciones Sociales) y Uruguay (Cotidiano Mujer y Grupo de Estudios Generacionales de la Universidad de la República).

El estudio se realizó motivado por la certeza de que la participación de jóvenes en los temas públicos es un factor determinante para ampliar los procesos democráticos en la región. Para ello es fundamental entender mecanismos y dispositivos que contribuyen a una equidad mayor para este segmento poblacional, y de qué manera la consolidación de una integración solidaria entre pueblos y naciones de la región, colabora para que las demandas de la juventud cobren visibilidad, pauten agendas públicas y generen novedosas iniciativas y cambios respecto al futuro de las nuevas generaciones de América del Sur.

En el contexto actual, se observan profundos elementos de identificación entre los jóvenes sudamericanos con los de otras partes del mundo, habitantes que son de un tiempo-espacio que encuentra en la denominada globalización, una de sus características principales. Por un lado se constata que sobre las nuevas generaciones recaen las peores imposiciones que caracterizan al continente sudamericano, marcado por la combinación de historias comunes de gobiernos autoritarios, transición democrática, fragilidad y dependencia, desigualdad social y, recientemente, políticas neoliberales económica y socialmente desagregadoras, que generan un cuadro de precariedades y ausencia de derechos de ciudadanía. Por otro lado, junto a las adversidades, encontramos diferentes formas de participación, asociativismo y redes de oportunidades construidas – de manera inédita y creativa - por los propios jóvenes, que directa o indirectamente, funcionan como enfrentamiento y respuesta a las situaciones de discriminación y desigualdad.

De esta forma, la investigación se muestra oportuna para subsidiar a los actores involucrados en ese proceso, particularmente a las organizaciones y movimientos juveniles, movimientos sociales, organismos transnacionales, gobiernos nacionales y locales, pero sobre todo, gestores de políticas públicas. Tratar el tema de la juventud en la región de una forma más calificada, es fortalecer una nueva perspectiva común de los derechos humanos de los jóvenes, es potenciar solidaridades sociales e incidir en la construcción de las agendas de políticas públicas con la esperanza de ejercer impacto, en el reconocimiento de los jóvenes y grupos juveniles como agentes decisivos en el proceso de integración de los pueblos de Sudamérica, sobre todo, en el ámbito del conjunto de procesos vinculados al MERCOSUR.

Con esa perspectiva, el estudio se centró en el análisis profundo de 19 “situaciones-tipo” y cada una enfocó un segmento juvenil al que nos acercamos con un mismo conjunto de temas, enfatizando la apuesta en la juventud, la identificación de sus principales demandas y la formación de una amplia red de investigadores en juventud en la región sudamericana.

El Informe Sudamericano está disponible en la publicación bilingüe titulada Seis Demandas para Construir una Agenda Común y también se encuentra en el sitio Web del IBASE, del Polis y de otras organizaciones aliadas. Más que una síntesis de las 19 situaciones-tipo estudiadas, dicho Informe se debe entender como una primera exploración del conjunto del material producido en el ámbito de la Investigación “Juventud e Integración Sudamericana”. Su objetivo es invitar a la lectura atenta y reflexiva de cada uno de los Informes producidos, éstos también en formato digital y en los sitios Web mencionados anteriormente.

A la vez, vale reconocer que cada equipo nacional aportó la calidad de sus conocimientos intelectuales y hartas experiencias profesionales y eso permitió que la propuesta de la Investigación fuese factible; con notable espíritu de cooperación desde el principio la Coordinación General de la Investigación incentivó que cada país encontrase formas propias para mejor socializar los resultados. En ese contexto, la presente publicación es oportuna y muy bienvenida.

En rigor, esta publicación representa la posibilidad de lectura atenta y reflexiva del material cuidadosamente producido por el equipo local, bajo la coordinación de BASE Investigaciones Sociales. También es una invitación inmediata al debate público en cada país, con miras a reflexionar sobre los derechos de sus juventudes. Nuestra apuesta es que el contenido de esta publicación sea debatido entre distintos grupos de jóvenes y con responsables de proyectos y políticas volcadas hacia la juventud.

En fin, en consonancia con otras iniciativas que apuestan a un diálogo social creativo y propositivo, la presente publicación es una contribución importante para complementar y perfeccionar la agenda de las demandas de las juventudes sudamericanas. Además, es otro paso hacia la consolidación del intercambio y cooperación entre los que creen en el rol específico que juega la juventud en la integración sudamericana y comparten valores solidarios y democráticos.
17/03/2008 de Base IS

Desde los Jóvenes…..realidades laborales en Paraguay
Luis Caputo

Un estudio en el cual participamos sobre expectativas y estrategias laborales de jóvenes1, que se realizó en tres ciudades (Asunción y Área Metropolitana, Villarrica -Departamento de Guairá- y Concepción capital), abre de nuevo el interrogante sobre ¿cuánto de cierta es la integración de las personas jóvenes al mercado laboral? Interrogante que además de reflexión, exige tomar posición a cada sector de la sociedad, pero en especial exige respuestas visibles en políticas públicas, de mayor inclusión y equidad para las nuevas generaciones.

Las entrevistas realizadas nos permiten acercarnos a percepciones, trayectorias laborales, metas y expectativas, con rasgos diferentes en grupos de 14 a 24 años de edad sin experiencia laboral, y grupos de 25 a 29 años de edad con más de 5 años de experiencia laboral.

Paraguay, con un modelo agroexportador agotado, y sumido en una profunda crisis económica desde hace décadas, muestra -sólo por tener en cuenta dos indicadores-, que la tasa de desempleo, según datos del 2003 de la EPH, es del 13%, y del subempleo 24.1%; mientras que el 48.8% de la población es pobre. Según los datos censales el 56.7 % de la población habita en áreas urbanas, el 36.9 % de la población es menor de 15 años, y el 27 % tiene entre 15 y 29 años, frente a un 28% de 30 a 59 años y el 7.1% con 60 años o más.

En Paraguay, más del 40% de la población aún reside en zonas rurales, por tanto, del total de 1.143.000 jóvenes (15 a 24 años de edad), más de medio millón son jóvenes “rurales”; quienes registran una duplicación de la pobreza. Además, las personas jóvenes son casi un 10% más pobres que la población en general, en consecuencia, están más discriminadas social y generacionalmente.

Veamos muy sucintamente cuáles son las apreciaciones, testimonios y experiencias de las personas jóvenes sobre una cuestión tan sensible como es la inserción o exclusión laboral.

Cómo perciben la situación actual…

Coinciden casi todos los jóvenes, en que la agudización de la crisis es causada por la ineficiencia y la corrupción de los organismos estatales, y también por la privación de capital humano en la sociedad paraguaya. Sólo unos pocos reconocen cierta estabilidad en la economía, aunque parece que confunden “estabilidad” con “estancamiento”, provocado este último por la falta de inversiones y de fuentes de trabajo. Para otros jóvenes del interior, la situación estaría mejorando levemente, aunque falta mucho para una reactivación económica en serio. La falta de puestos de trabajo y la pérdida adquisitiva del salario les sirve de argumento, para señalar, tanto en Asunción como en los otros lugares, que la situación económica está igual o peor.

Jóvenes de todas las áreas y sectores sociales plantean su disconformidad ante la situación económica, y demuestran la necesidad de cambiar la realidad ….Y dicen: “Si hablo ¿quién me hace caso?....a quién le interesa..?, como un reclamo de atención y respuesta. La existencia de una “ciudadanía devaluada” y la carencia de espacios institucionales donde canalizar necesidades e intereses, les ocasiona mayor incertidumbre.

Según la juventud más escolarizada de Asunción, se estaría desatando un proceso que lleva a la “desconfianza mutua ciudadana”, inclusive en el propio sector juvenil. La autopercepción sobre la situación actual y los efectos que ésta produce, los lleva a hablar con énfasis sobre todo lo que rodea y encierra a la delincuencia juvenil por ejemplo; mientras otros mencionaron a los niños de la calle como fenómeno nuevo, o la drogadicción, la incredulidad y la desmotivación para continuar estudiando. Muchos son los que observan una polarización cada vez mayor entre la clase alta y los grupos desfavorecidos socioeconómicamente, en franca contradicción con los discursos oficiales.

La propia sobrevivencia en sus hogares, les requiere asumir la responsabilidad de colaborar activamente con sus padres, y esto les resta posibilidades para sus proyectos personales. Otras veces la situación les exige elegir entre “seguir estudiando” o “trabajar”. Dilema que se hace más difícil cuando quieren constituir una familia.

Sin embargo, pese a todo lo que sucede, es sorprendente cómo buena parte de la juventud entrevistada desarrolla una perspectiva diferente hacia el escenario futuro; de mayor confianza y esperanza en que se dinamice la demanda laboral, se atiendan las iniciativas juveniles y se erradique la corrupción que hace tan incoherente el discurso político.

Un mercado laboral pobre, con muchas restricciones

Es indudable que el capital cultural y social puede debilitarse con el paso del tiempo; como afirma Abdala2, la inactividad del joven o el desempleo prolongado, trae aparejada una reducción de sus conocimientos y capacidades; por lo tanto, es de suma importancia que “tengan oportunidades” de ejercitación, aprendizaje, así como de prácticas laborales y de ciudadanía juvenil.

El desequilibrio marcado entre un alto deseo de conseguir empleo y una escasa demanda de mano de obra, se profundiza aun más en los y las jóvenes que no han logrado completar sus estudios y cuentan con pocos recursos para el sustento personal y familiar.

En general en todos, existe un malestar…porque “…hay muy pocos lugares para trabajar”. Tanto en Asunción, como en Concepción y en Guairá, señalaron que pueden acceder a ocupaciones informales, de paga semanal, sin ninguna estabilidad ni cobertura social.

La cuestión de género aparece como algo no menos importante. La mayoría coincidió que a ellas les resulta más fácil conseguir empleo pero “los varones siempre ganan mejor”. En tanto, las jóvenes con estudios superiores reconocen sustantivas discriminaciones entre varones y mujeres.

Las jóvenes menores de 24 años advierten que existen mecanismos y prácticas de abuso y violencia laboral que las pone en desigualdad de condiciones para seguir adelante.

Respecto al trabajo juvenil doméstico, tan institucionalizado en el país, denuncian, que no tiene en cuenta los beneficios mínimos que corresponden. Sin embargo, existen algunos sectores dinámicos que describen jóvenes de Concepción y Guairá, que además de considerar el capital educativo, incluyen también a mujeres ofreciéndoles un entrenamiento laboral previo.

Un tema preocupante son las migraciones jóvenes, personas que deambulan dentro del país buscando mejores condiciones, frente a una publicidad que alienta fuertemente que viajen al exterior, promocionando la salida del país de jóvenes hacia lugares que ofrecen una supuesta estabilidad laboral.

Empleos inestables que absorben y explotan

Con tan pocas posibilidades, las personas jóvenes aseguran que la constante son trabajos de hasta 12 horas diarias en condiciones de total inseguridad. La mayoría conceptualiza la explotación como un “trabajo pesado, largas jornadas y muy bajo salario”. Los empleos que consiguen no son estables, sin contrato ni seguro social. El promedio de lo que se gana es de 400.000 guaraníes mensuales (U$S 68) para los que tienen un empleo estable; y las empleadas domésticas tienen salarios desde 150.000 a 200.00 mil guaraníes (U$S 25-34), sin aguinaldo ni vacaciones.

Otros jóvenes sin embargo tienen mejores experiencias laborales y las relacionan con la capacidad demostrada y su formación. La inseguridad sobre un empleo decente les dificulta en parte proyectar sus vidas. La familia es el ámbito que les otorga mayor confianza en lo laboral.

¿Cuáles son las discriminaciones que percibe la juventud?

La segregación diferenciada por la edad, ante las prácticas adultistas, son muy frecuentes en el ambiente laboral paraguayo; así el mercado les solicita la llamada “experiencia” como una barrera inexorable que les quita energías y motivaciones. Tanto el “derecho de piso” como el requisito de “ser personas que tengan experiencia anterior”, son aspectos que los y las jóvenes enfrentan a diario para acceder a un empleo, más aún, para el dramático “primer empleo”. Otro filtro es el nivel educativo alcanzado, requisito que aparece en cualquier actividad.

La competencia entre generaciones se ve también en aquellas ocupaciones en las que participan jóvenes con estudios universitarios. Mientras las personas jóvenes con mayor preparación se preocupan por la competitividad entre ellos y los adultos; los que no terminaron los estudios primarios sienten el “peso de las diferencias” que provoca llegar hasta ciertos abusos, malos tratos, y en alguna medida violencia laboral en especial en las mujeres.

Muchas veces los mejores esfuerzos juveniles se ven desdibujados por una excesiva valoración de las apariencias, que (en jóvenes de condición popular) debilitan la autoestima y la propia identidad.

Las personas jóvenes que trabajan en las calles se sienten discriminadas, y con pocos estímulos para poder “salir de esa situación”; largas horas en la vía pública y un trato poco gratificante suman esa percepción.

Además de exponer sus barreras personales, varios jóvenes advierten que los sectores más discriminados son el de los indígenas, las personas con capacidades especiales, y los que han salido del reclusorio. Al parecer, hay que abrir más puertas o empezar por algunas ventanas por lo menos.

La disyuntiva Contactos versus Formación

El mecanismo de inserción laboral más criticado por todos es, sin duda, la llamada “influencia” y el “contacto” para conseguir el esperado empleo. El padrinazgo político, con todas las prácticas perversas que incluye, les una realidad difícil de sortear. La exigencia a la afiliación (o adhesión) política y la recomendación hacen que la discriminación se sienta mucho más. Recuerda un grupo de jóvenes entrevistados con secundaria incompleta, que a los “puestos públicos” se accede en general por medio del amiguismo.

Pero a pesar de todo, la mayoría valora la importancia de estudiar y obtener un título, sobre todo del secundario, que es sentido como la clave que les permite estar en mejores condiciones para conseguir trabajo. Los jóvenes de ambientes más desfavorables desean “completar” la escuela, y perciben el no poder hacerlo como una gran desventaja.

¿Cómo ven el mercado laboral?

En principio, surgen tres categorías juveniles que se inscriben en la realidad actual:

Jóvenes cuestionadores de la lógica laboral (juventud maltratada, estancados y sin reconocimiento);
Jóvenes con percepciones difusas frente al empleo (conformidad simulada, inseguridad);
Jóvenes en superación con enormes expectativas, dispuestos a mejorar, que valoran sus primeros empleos aun poco gratificantes.

Si bien la realidad general y la situación económica del país, hace que las personas jóvenes en su gran mayoría sientan disconformidad y cierto pesimismo, tienen al mismo tiempo esperanzas de poder vencer las barreras de la sociedad.

Y para el final, ¿qué metas y expectativas tienen frente al futuro?

Si bien la mayor parte de la juventud consultada tiene pocas razones para confiar en el presente y en los adultos que los representan, abrigan mejores perspectivas hacia delante. Las condiciones de vida familiar, los estudios y el ambiente laboral, abren y cierran posibilidades de integración a la juventud; por tal razón es urgente que políticas y programas tomen en cuenta:

“La situación de los jóvenes sin estudios primarios completos, quienes se sienten capaces y con derechos a una vida con mayor bienestar”; empero se encuentran diariamente fuertes barreras que les impide armar un proyecto de vida.
“Los que estudian, aspiran a conseguir estabilidad laboral, ayudar a sus familias y/o ser profesionales”.
“Los jóvenes adultos que perciben la distancia entre sus metas iniciales y su vida actual”, avocados a esfuerzos que demanda la vida familiar y los hijos, el seguir luchando por ellos.
“Los que están desalentados y prefieren migrar”, o se resignan.

Por otro parte, las grandes percepciones en torno al futuro personal y general de sus vidas muestra diversos rostros juveniles:

a. Jóvenes abrumados por el contexto pero confiados en el futuro;

b. Jóvenes con triple aspiración: cooperar con la familia, estudiar y ser profesional;

c. Jóvenes sin escolaridad con aspiraciones modestas, dispuestos a migrar;

d. Jóvenes resignados con insatisfacción personal, mujeres sin opciones laborales; todos desvalorizados por vivir en barrios pobres, con disconformidad personal.

Estas representaciones juveniles del Paraguay contemporáneo, constituyen una herramienta para definir líneas de acción y encarar políticas que recuperen ciertas experiencias valiosas y ensayen otras innovadoras, que superen prontamente la deuda con las generaciones jóvenes, más aún con la juventud rural.

03/09/2007 de Base IS

Juventud, violencia y “farra”: la caricatura de nosotros mismos
Mirta Moragas

Día a día, principalmente luego de los fines de semana, somos testigos a través de los medios masivos de comunicación, de numerosos accidentes de tránsito y situaciones de violencia, protagonizados por personas jóvenes de distintas edades.

Todo esto lleva a la pregunta obligada de ¿Quién y cómo es el/la joven “farrista”? ¿Qué hay detrás de esa “conducta autodestructiva” que vemos en la televisión y en las fotos de los diarios?

En un estudio sobre juventud, preguntaron cómo creíamos los jóvenes que nos ven los adultos. Casi la mitad de las respuestas eran algo así como “violentos”, “borrachos”, “son un desastre”. Este es el estereotipo que la sociedad crea y que los medios de comunicación venden. Es una realidad social que existen jóvenes violentos, jóvenes que cometen delitos, que se emborrachan y drogan en las calles, negarlo sería pueril, pero al mismo tiempo, creo que el fenómeno no tiene la dimensión que quieren hacer aparecer los medios.

Esto crea una serie de ambigüedades, que en la mayoría de los casos, es muy difícil administrar, pues por un lado, somos objetos (más que sujetos), del discurso de los diferentes actores políticos y sociales, con la ya gastada frase de “somos el futuro, somos la esperanza”, y por otra parte, y en la práctica, somos vistos y tratados como personas sin la capacidad de generar los cambios que tanto “esperan” de nosotros.

Al mismo tiempo, todo eso no pasa del discurso. Lastimosamente, donde todos los valores están trastrocados, vemos cómo hemos avanzado en una serie de reivindicaciones a nivel de ciudadanía, pero al mismo tiempo, estamos retrocediendo en ciertas cosas. Prueba de eso es el “Edicto Riera” de la ciudad de Asunción, que revela cómo los padres que son incapaces de “controlar” a sus hijos/as, trasladan esa responsabilidad al Estado, en este caso a la Municipalidad. Lo peor de todo es que muchos creen que con cerrar las discotecas y mandar a su casa a los chicos, se soluciona el problema. Nada más alejado de la realidad. Por el contrario, es simplemente esconder la basura bajo la alfombra, trasladar el problema a otros municipios (como en temporada de vacaciones sucede con San Bernardino). Pero se hace, porque es más sencillo trasladar la responsabilidad que asumirla y buscar las causas estructurales a estos problemas.

Explicaciones, hay miles. Si bien, trabajar el problema necesita de respuestas en diversos ámbitos y con la participación de todos los actores involucrados, además del colectivo joven mencionado, hay dos actores claves: la familia y el estado.

El tema de la familia es muy complejo, a partir del momento en que reconocemos que existen tantos tipos de familias y dinámicas familiares, como jóvenes hay en el mundo. En ese sentido, no hay una “receta mágica”, pero es fundamental que los padres empiecen a asumir la responsabilidad que tienen en la formación de los valores y la educación de sus hijos. Lamentablemente, nuestros padres, que en su mayoría fueron adolescentes y adultos de la dictadura, todavía son correas de transmisión (en muchos casos sin ser conscientes y sin quererlo), del único modelo educativo y social que conocen, el prohibir para terminar con el problema, el verticalismo y el imperativo como medio de comunicación con los hijos, que priva (a padres e hijos) de la posibilidad de ir construyendo juntos las reglas de convivencia, los acuerdos y los valores que esta sociedad necesita.

Por otra parte se encuentra el Estado. El que no propicia ni articula políticas públicas de juventud en materia de recreación, capaces de ofrecer alternativas a las personas jóvenes. En la medida en que no se diversifique la oferta recreativa y no se vayan incorporando otras visiones y concepciones de “recreación”, ésta va a seguir siendo estereotipada por la sociedad y relegada por el Estado al momento de articular proyectos y programas sobre estos temas.

En ese sentido hay muchas cosas que se pueden hacer. Se podría crear programas culturales con perspectiva juvenil. Hay muchos jóvenes artistas, actores, cantantes, bailarines, pintores, etc., cuyo talento debería compartirse, popularizarse, que la cultura deje de ser una mercancía al alcance sólo de aquellos que puedan pagarla.

Pero para crear estos y otros espacios es clave contar con la visión de los propios jóvenes, pues, además de la insuficiencia de políticas públicas, las pocas que hay están basadas en la estereotipación del/la joven y en su gran mayoría no responden a la realidad de manera efectiva, concreta y diversa a la vez. Pues si queremos dar opciones, necesariamente hay que partir del presupuesto de la heterogeneidad que hay dentro del colectivo joven

Es esencial difundir las iniciativas “positivas” de las personas jóvenes, como una manera de contrarrestar los estereotipos que vemos todos los días, al tiempo de mostrar que hay muchas cosas que efectivamente se están haciendo desde los grupos de jóvenes organizados, “que no todos estamos en el vyrorei” (como siempre solemos decir desde las organizaciones juveniles).

El “llamativo” desinterés del Estado por atender las necesidades generales y específicas de la mayoría de la población no es casual. A este sistema excluyente y empobrecedor le conviene idiotizarnos, le conviene que estemos en la pavada, pues es el colectivo joven el que tiene la posibilidad real de proponer cambios a este orden de cosas.

Al tiempo que la sociedad (con buena participación del Estado), nos estereotipa y nos “colectiviza” sólo para atribuirnos cualidades negativas y para negar la capacidad actual de influir en la sociedad, los jóvenes no nos vemos a nosotros mismos como un colectivo con necesidades y reivindicaciones propias. Con la excusa de “transversalizar” el tema juventud en todas las otras agendas, nosotros mismos no hemos sido capaces de armar e instalar nuestra propia agenda, con nuestros temas.

Por eso al Estado le conviene que estemos contentos con el levantamiento del “edicto” que nos permitirá tener la sensación de libertad que tiene el pájaro cuando le agrandan la jaula.

Por eso al Estado le conviene que sigamos viéndonos a nosotros mismos como violentos o delincuentes. Para que ellos puedan seguir ampliando nuestras libertades de elección. Decidir entre quedarnos acá a morirnos de hambre o ir a probar suerte a España. La libertad de decidir entre no trabajar o tener un trabajo explotador y mal pagado. La libertad de morir de dengue o de cólera o de abortos mal practicados en condiciones inhumanas. Y miles de libertades más, que nos hacen ver que esta lógica de la sobrevivencia sólo le conviene al más fuerte, al que tiene más, a los que más les interesa que las cosas sigan siendo como son.

Mientras las personas jóvenes no nos veamos como un colectivo capaz de convertirse en un actor social y político importante; mientras no nos veamos a nosotros mismos como personas con la capacidad de influir en la realidad actual, vamos a seguir siendo invisibilizados, estereotipados y caricaturizados por la sociedad y el estado.

Nuestro desafío es romper nuestros propios esquemas mentales, nuestra lógica del “no te metas” que tan bien nos enseñaron en nuestra casa y en las escuelas. Nuestro desafío es romper nuestra propia apatía, nuestro propio temor al fracaso. Nuestro desafío es asumir la responsabilidad histórica que tenemos en la construcción de una sociedad y un país diferente. Un país donde lo importante sea qué aportaste como joven para que este país sea mejor y no la cantidad de cerveza que tomaste anoche.


- Mirta Moragas (23 años), estudiante de Derecho Universidad Nacional de Asunción. Coordinadora del Centro de Estudios Nacionales del Parlamento Joven
cen@parlamentojoven.org.py
www.parlamentojoven.org.py

24/04/2007 de Base IS

PROYECTO DE LEY DE JUVENTUD: EL GOBIERNO UTILIZA A LOS JÓVENES UNA VEZ MÁS"
COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA (20/09/2006)

Consideramos que en el proceso de formulación de Políticas Públicas de Juventud en los últimos años, en el Paraguay, no ha existido participación efectiva de los actores involucrados, es decir de las personas jóvenes, lo que evidencia la falta de voluntad política real para solucionar problemas concretos y estructurales de la población mayoritaria del país, marcada actualmente por el alto índice de migración, con un nivel de pobreza que asciende a casi el cincuenta por ciento, y permanentemente asediada por la exclusión social.



El Estado sigue gastando recursos diciendo que atiende al sector juvenil, pero lo poco que realiza no tiene impacto para la gente joven. Existe desarticulación de acciones entre los Ministerios que cuentan con Oficinas o Áreas de Juventud .¿Qué pensar de un Viceministerio de la Juventud cuya persona al frente siempre es del partido de gobierno, y ocupa el cargo como premio a su "conducta sobresaliente"? y ¿qué esperar si el o la "joven sobresaliente" de turno utiliza a esta institución como mero trampolín político? . Por estos motivos, se profundiza el descreimiento hacia cualquier iniciativa que surja de dicho estamento. El Estado desarrolla acciones que sólo sirven de parche a los problemas de fondo, y no se siente obligado para atender a las especificidades del sector juvenil, lo que demuestra que su política es no tener política.



La propuesta de ley, elaborada de la manera en que está, se compara a un simple reglamento interno de una institución, pretende crear una estructura más dentro del Estado, la Secretaría Nacional de Juventud (SENAJU), no garantiza la designación de presupuesto para su funcionamiento, y no establece el marco conceptual de la temática juventud ni formula definiciones de Políticas Públicas; además, en ningún artículo contempla la situación de las personas jóvenes con capacidades diferentes o aquellas que se encuentran en situaciones de riesgo y vulnerabilidad. Además contempla la creación de un Consejo Nacional de Juventud, el cual no tiene una conformación ni una función clara, y no garantiza, bajo ningún punto de vista, espacios reales de participación e incidencia juvenil.



Estas características, de superficialidad y exclusión, se evidenciaron en la elaboración del anteproyecto de ley y los lineamientos de políticas de juventud. Existieron falencias en la convocatoria, la metodología no fue la adecuada y el lenguaje utilizado fue muy técnico, dio la impresión de que sólo se buscaba validar documentos, sin la oportunidad de analizar, reflexionar, cuestionar y proponer alternativas



Las organizaciones juveniles nos proponemos seguir trabajando nuestros procesos, buscando la incidencia en Políticas Públicas para el país, exigiendo al Es tado que coordine y articule las acciones dentro de sus diferentes reparticiones, y logrando que el tema de los derechos juveniles y el de las Políticas Públicas de Juventud formen parte de la agenda de las diversas organizaciones juveniles, sociales y políticas. El gran desafío es articular a la juventud organizada en torno a reivindicaciones comunes, promoviendo mecanismos para involucrar además a las personas jóvenes no organizadas de nuestro país.



Nosotros y nosotras, militantes de organizaciones juveniles perseguimos cuestiones más sustantivas que no tienen que ver con cumplir metas de financiación externa, ni aliarnos para legitimar espacios, o simplemente para aparecer en los medios de comunicación. Creemos que los procesos de construcción de Políticas Públicas deben basarse en las prioridades de todos los sectores juveniles para forjar una realidad transparente, incluyente y anclada en una participación plena y efectiva .



CONSEJO DE LA JUVENTUD DE PARAGUAY / PARLAMENTO JOVEN

INQUIETUD LATINOAMERICANA – PARAGUAY / RED DE JÓVENES EN TORNO AL LAGO


Contactos :

Mirta Moragas (Parlamento Joven): 0981 901 065

Marcia Mendieta (Consejo de la Juventud): 0961 833 375 / Mail: juventud.py@gmail.com


__________________________________
Equipo de Coordinación Ejecutiva
Consejo de la Juventud de Paraguay
=Plataforma Asociativa de Juventud=
E-Mail: juventud.py@gmail.com
Móvil: (595) (0) 981 822158
http://www.consejodelajuventudpy.blogspot.com/
22/09/2006 de Base IS

Estudio sobre la "integración laboral de jóvenes" disponible en el sitio de la CEPAL
El siguiente documento de trabajo se encuentra disponible en la red para quienes pudiera interesar:

Marielle Palau y Luis Caputo, Informe final: Paraguay. Proyecto regional "Integración de los jóvenes al mercado laboral", Asunción, BASE Investigaciones Sociales, Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)/Sociedad Alemana de Cooperación Técnica (GTZ), enero de 2005.

La ubicación es la que sigue: http://www.eclac.cl/de/noticias/paginas/2/14692/BASE%20IS%20Informe%20Final%20Enero.pdf
13/07/2006 de Base IS

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