“No tenemos nada contra la arrocera, pero no estamos de acuerdo con sus fumigaciones”

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Pobladores de Ñeembucú asocian afecciones a la salud de sus familias con los trabajos de Villa Oliva Rice.

Asunción, 5 de mayo de 2017 (BASE IS) Residentes de las comunidades aledañas a Villa Oliva asocian la muerte de ciervos del pantano, carpinchos, peces y consecuencias en la salud de pobladores con las actividades de la empresa.

La misma explota unas 6 mil hectáreas de arroz en la comunidad de Zanjita, Villa Oliva, zona Sur del departamento de Ñeembucú, a 120 kilómetros de la capital paraguaya sobre las costas del río Paraguay.

La firma empezó sus trabajos en el lugar hace dos años aproximadamente y proyecta abarcar inmediatamente unas 12 mil hectáreas de producción.

Raúl Genes, presidente de la Asociación de Pescadores de Villa Oliva, es una de las personas que participa desde entonces de las reuniones de las comunidades vecinas que organizan debates sobre las implicancias de tener una producción extensiva y mecanizada en el vecindario.

“Nos preocupa que mueran peces, el río es como nuestra chacra”, explica, en relación a la posible contaminación de la fauna del río, lo que tendría desastrosas consecuencias para alguien que sostiene su hogar con los frutos de esas aguas.

Esta preocupación se extiende sobre otros sectores económicos locales como pequeños agricultores, ganaderos, ambientalistas y algunas autoridades comprometidas con su gente.

El conflicto entró a la casa de los Genes también a través de una afección respiratoria en su hija de nueve años. Inició dos años atrás, cuenta, luego de una fumigación seguida de quema de vegetación por la arrocera, luego de eso su hija -de entonces apenas siete años- empezó a registrar problemas respiratorios, agitación y tos seca.

Hoy este problema de salud se agudizó cobrando forma aparente de un asma aguda, que impide que la niña tenga clases de educación física en la escuela, haga deportes o corra siquiera 10 minutos, porque “si no le socorrés y no toma su medicamento, se muere”.

En su momento Genes documentó la situación con un diagnóstico médico y un acta en el Juzgado de Paz de Villa Oliva.

Existen muchos más vecinos y vecinas con problemas de salud luego de aquella gran quemazón, que asfixió a todo el pueblo, sólo que por miedo nadie dice nada, asegura.

Dice que las fumigaciones se realizan de forma aérea cada uno o dos meses y que no tienen nada contra la empresa, pero que no están de acuerdo con sus fumigaciones.

En el proceso de debate y participación sobre el el futuro de las comunidades, Genes dice que cada vez hay más gente concientizada.

FOTO: Secretaría del Medio Ambiente

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