“Nos negamos a ser conejillos de india de empresas semilleras”

Cerró ayer martes la segunda feria nacional de semillas nativas y criollas Heñói Jey II en Paraguay. El comunicado final hace un llamado a boicotear a empresas multinacionales del agronegocio en las comunidades y contiene duros cuestionamientos a la prensa empresarial. También reivindica las exitosas experiencias de agroecología de todo el país como el modelo que nos seguirá alimentando saludablemente.

El domingo por la tarde arrancó el evento con la llegada e inscripción de las productoras y productores campesinos e indígenas de la mayoría de los departamentos de Paraguay. En total unos 500, asociados/as a de 17 organizaciones regionales y nacionales.
La apuesta más fuerte lo vimos el lunes, durante el día mundial contra Monsanto, donde lo que se vivió en el predio del ex Seminario Metropolitano de Asunción lo podemos resumir como una gran fiesta. Ella combinó la exposición de productos y alimentos provenientes de fincas agroecologicas con artesanías populares y seminarios sobre la temática.
Fue un escenario para la reivindicación del modelo tradicional, donde varios actores del circuito -productores/as técnico/as, reproductoras/es semilleros, consumidores, alumnas/os de institutos agrícolas, curiosas/os, cocineros/as- formaron un rompecabezas multicolor que mostró el vigor de estas experiencias, que nunca se ve en los grandes titulares periodísticos.
Y que en tiempos de penetración de los cultivos transgénicos y sus agrotóxicos, significan un testimonio de resistencia y lucha por hacer valer el derecho a la alimenación sabludable de las familias del campo y la ciudad.

Comunicado final
Estos días de intercambios y debates, se resumen de alguna manera en el manifiesto final del evento, que en un primer momento reivindica y dignifica el modelo agroecológico, derribando estrepitosamente varios mitos de la imprescindibilidad de los transgénicos.
Recordando que es el modelo agroecológico el que históricamente alimentó y sigue alimentando a la humanidad, sin patentes, sin valores egoístas y sin venenos. Donde el conocimiento ancestral, las mejoras de años de prácticas y sus valores solidarios son su garantía.
“Nosotros somos productores desde hace siglos, tenemos las especies y variedades, sabemos hacerlo y podríamos hacerlo mejor si recibiéramos la tierra que nos pertenece, la capacitación que los ricos han acaparado, y financiación para más tecnología”, señala el documento.
En tiempos de avalancha transgénica, hubo oportunidad de duros cuestionamientos a ese modelo, pero también a los actores sin los cuales las empresas transnacionales no podrían estar en el país: los gobernantes de partidos tradicionales, actores empresariales, actores represivos y actores judiciales.
El escrito reivindica al algodón y al maíz tradicionales y resta legitimidad a las últimas liberaciones de cultivos transgénicos. Ante estas acciones, dice el comunicado, existe la posibilidad de entablar acciones judiciales contra decisiones del Ejecutivo y el Parlamento, para hacer valer el bien común sobre intereses de sectores egoístas.
“Repudiamos finalmente las campañas de difamación y calumnia implementadas por políticos y medios de comunicación, contra campesinos y pueblos originarios para destruir su credibilidad y sus derechos a defender su cultura, forma indisoluble de la construcción de nuestra patria, esa patria soñada que seguimos buscando y que pronto encontraremos, con la unidad, la conciencia y la determinación en la lucha”, expresa en el final.

Medidas concretas
El cierra de la redacción del texto propone medidas como la aplicación de una reforma agraria integral, sustento del modelo agroecológico. Y exige, como agenda de luchas futuras, la moratoria total a los cultivos transgénicos y sugiere el boicot a la importación, siembra y consumo de cultivos trasgénicos.
Como una medida más dirigida hacia las/los consumidores, exige el etiquetado de aquellos alimentos que contengan transgénicos. Y por último, propone “medidas de resistencia por parte de las comunidades que impidan la siembra de transgénicos en nuestros territorios y zonificación de aquello que fue aprobado legal y correctamente”.

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