Agrotóxico prohibido en EE.UU amenaza a Paraguay

Aprobación de soja resistente al dicamba dispararía uso del peligroso herbicida

 

El surgimiento de malezas resistentes al glifosato ha significado el retorno de otros plaguicidas que habían sido relegados durante años por parte de la industria de los agrotóxicos. Muchos de estos venenos son aún mas tóxicos y peligrosos que los químicos que durante más de una década han causado estragos en las poblaciones campesinas.

 

Entre éstos se encuentra el dicamba, un químico que fuera utilizado años atrás y cuyos riesgos para la salud son múltiples y se encuentran en permanente discusión. Según el Ing. Agr. Miguel Lovera este herbicida, en comparación con el glifosato, es más persistente en su acción y también más expansiva por lo que sus daños pueden afectar incluso a cultivos y personas que se encuentren a distancias prudenciales. El Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático de México señala respecto al tóxico que “su movilidad en suelo es alta y puede contaminar las aguas subterráneas”.

 

En Paraguay existen agrotóxicos a base de dicamba registrados en el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (SENAVE) desde el año 2012, el veneno es importado principalmente desde China y es comercializado por grandes empresas como Aktra, del Grupo Favero; Chemtec y Rainbow, sin embargo su uso aún no se ha extendido en forma masiva. Recientemente el SENAVE otorgó registros definitivos a otros dos productos basados en el químico mencionado otorgándoles permiso de libre venta.

 

En paralelo Monsanto viene llevando adelante el trámite para la aprobación de su nueva semilla transgénica de Soja resistente al dicamba y al glifosato. Con autorización del Ministerio de Agricultura y Ganadería inició los ensayos en el año 2014 y ya en 2015 el titular de Monsanto en Paraguay había anunciado que la variedad sería liberada en el presente año. La conocida como Soja Dicamba o DTRR2, estaría lista para su comercialización y como ya ocurriera con todos los eventos transgénicos anteriores esto disparará el uso intensivo del herbicida lo que sería un riesgo potencial para la salud y principalmente para las comunidades rurales.

 

Como ejemplo del potencial riesgo que representa el uso masivo de dicamba podemos ver que en los Estados Unidos, Monsanto, Dupont y otras corporaciones del agronegocio fabricantes de la soja RR Xtend, resistente al dicamba, se encuentran siendo demandadas por decenas de agricultores ante la destrucción de cientos de hectáreas de cultivos debido a las fumigaciones con dicamba, el efecto del plaguicida afectó incluso a otros cultivos transgénicos sembrados por los productores de la zona. Ante esto los Estados de Missouri y Arkansas decidieron suspender el uso del tóxico y otros Estados restringieron su aplicación bajo condiciones muy estrictas de seguridad.

 

En un reciente artículo, la investigadora especializada en la industria agroalimentaria, Silvia Ribeiro señaló que el cultivo de la Soja Dicamba debe ser prohibido ya que solo beneficia a las transnacionales y es de alto riesgo para la salud, el medioambiente y para las economías campesinas que producen alimentos sanos. De aprobarse la Soja Dicamba sumarían 22 las semillas transgénicas liberadas desde el 2012 y Paraguay sería apenas el segundo país de América del Sur en permitir esta variedad.

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