Carta abierta: Crece la oposición a la Mesa Redonda sobre Soja Responsable

Invitamos a todas las organizaciones a firmar la Carta Abierta (pegada abajo) rechazando el rótulo «responsable» para los monocultivos de soja (incluyendo la soja GM), que la industria ha desarrollado a través de la Mesa Redonda de la Soja Responsable (RTRS, por su sigla en inglés).

La RTRS celebrará su quinta conferencia el 9 y 10 junio de 2010 en San Pablo, Brasil. Se espera que el rótulo se ponga en marcha en Europa, algún tiempo después de la conferencia. Este es el momento para expresar una vez más la fuerte oposición a este maquillaje verde de la industria de la soja!

Por favor enviar el nombre de su organización (y el país, si es relevante) antes del viernes 04 de junio a las 16:00 hora de Europa Central a: nina@corporateeurope.org

Carta abierta: Crece la oposición a la Mesa Redonda sobre Soja Responsable

Mayo 2010

Las organizaciones abajo firmantes rechazamos el rótulo “responsable” que ha desarrollado para la soja la Mesa Redonda sobre Soja Responsable (RTRS, por su sigla en inglés). Los esfuerzos de la Mesa Redonda sobre Soja Responsable tendientes a ‘maquillar de verde’ la producción a gran escala de soja transgénica etiquetándola a tal efecto como “responsable” agravarán los problemas que acarrea la producción industrial de soja, en lugar de contribuir a solucionarlos.

Se supone que la RTRS lanzará al mercado su rótulo “responsable” tras la celebración de su conferencia anual en junio de 2010 en Brasil. La producción industrial de soja ha provocado graves daños sociales y ambientales en América del Sur, entre otros la destrucción del hábitat, deforestación, destrucción de los sistemas alimentarios locales, degradación de la fertilidad del suelo, exposición de la población local a plaguicidas tóxicos, y la expulsión y desplazamiento masivo de comunidades locales y sistemas de agricultura a pequeña escala.

En el Norte, la producción de soja a gran escala ha facilitado una industrialización sin precedentes de la cadena alimentaria, aumentando la dependencia en alimentos importados para la cría y engorde de animales, fomentando patrones de producción de proteína animal insustentables que traen consecuencias negativas para la agricultura, el medioambiente y la salud de la población, y estimulando asimismo patrones de consumo insustentables. Los sistemas de producción intensiva de carnes, leche y huevos vuelcan a la atmósfera cantidades importantes de emisiones de gases de efecto invernadero, y los agrocombustibles derivados del aceite de soja podrían generar más emisiones que los combustibles fósiles.

Hay grandes empresas multinacionales que amasan enormes ganancias financieras a todo lo largo de la cadena de valor de este sistema de producción insustentable.

La RTRS no puede cumplir su objetivo declarado de ofrecer soja “responsable” puesto que:

1) La RTRS carece de apoyo y no es representativa
La RTRS alega ser una “iniciativa internacional de múltiples partes interesadas”, pero la verdad es que cuenta con muy poco o ningún respaldo de las organizaciones campesinas y de agricultura familiar sustentable, los movimientos sociales y la sociedad civil, tanto en América del Sur como en Europa. Muy por el contrario, su proyecto es duramente criticado por ese espectro de actores sociales, particularmente en los países productores. Por otro lado, algunos de los gremios más importantes de la industria brasileña de la soja –APROSOJA Y ABIOVE —le han dado la espalda a la RTRS debido a la inclusión de una cláusula sobre deforestación, a pesar que dicha cláusula es sumamente débil (ver 2).

2) Los criterios que aplica la RTRS son completamente erróneos
La RTRS afirma que está desarrollando un rótulo “responsable” para las variedades de soja predominantes, pero su iniciativa está orientada por un conjunto de principios y criterios totalmente equivocados. Por ejemplo:

• Transgénicos y plaguicidas
La RTRS certificará a la soja transgénica como “responsable”. Tanto la soja transgénica como la convencional se producen en régimen de monocultivo, ambas tienen impactos destructivos sobre la biodiversidad y las comunidades locales y a ambas se les aplican agroquímicos, pero la soja transgénica acarrea impactos más negativos que la soja convencional en términos de bioseguridad, especialmente para la vida y fertilidad del suelo. La mayor parte de la soja que se cultiva en América del Sur está modificada genéticamente para hacerla resistente al herbicida glifosato (y es comercializada por Monsanto como soja RoundupReady). Aunque a la soja transgénica se la promociona entre los agricultores como una vía para reducir los costos laborales, la aplicación continua e indiscriminada de herbicidas derivada de la producción de cultivos resistentes a herbicidas acarrea graves consecuencias para el sustento y la salud de las comunidades que viven en las inmediaciones de los campos de soja. También ha acelerado el surgimiento de malezas resistentes a los herbicidas, y su incidencia ya constituye un problema serio que afecta a millones de hectáreas de soja en EEUU, Argentina y Brasil. Esto a su vez está obligando a usar nuevamente plaguicidas más peligrosos tales como el 2.4-D (que es un componente del Agente Amarillo).

• Expansión de la soja y deforestación
Los criterios acordados por la RTRS en mayo de 2009 para etiquetar la soja como “responsable” no evitan la deforestación. Según la RTRS, se puede cultivar soja “responsable” en tierras que hayan sido deforestadas tan recientemente como mayo de 2009. También se puede cultivar soja “responsable” incluso en tierras que serán deforestadas más adelante, siempre y cuando el productor pueda brindar “evidencia científica” que certifique que en tales tierras no había bosque primario ni áreas de alto valor de conservación, y que no se afectaron las “tierras de la población local” (de las cuales no se brinda ninguna definición).

No está claro tampoco cómo se monitoreará y velará por el cumplimiento de estos criterios erróneos.

3) La RTRS no encara ni puede resolver los impactos macro asociados a la agricultura industrial
Es importante señalar que la RTRS no puede solucionar los problemas de deforestación, las emisiones de gases de efecto invernadero y los conflictos sociales provocados por el desplazamiento de otras actividades agropecuarias a otras zonas (cambio indirecto de uso del suelo). Esta categoría de impactos macro también incluye, entre otros, el incremento creciente de los precios de los alimentos y las presiones enormes sobre la tierra y los recursos naturales.

4) La RTRS sostiene que su propuesta es ventajosa para el clima
La soja “responsable” es ventajosa desde el punto de vista del cambio climático, sostiene la RTRS, aunque su uso principal es como fuente de proteína barata para la cría y engorde intensivo e insustentable de aves de corral y ganado porcino y bovino, y como materia prima para la producción insustentable de agrocombustibles. El cabildeo perverso de la RTRS y de la gigantesca empresa de biotecnología Monsanto que pretendían así que la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático en diciembre de 2009 le asignara créditos de carbono a la producción industrial de soja les valió el Premio Internacional de la Sirena Enfadada al peor cabildeo empresarial en materia del clima. En la UE, la RTRS está tratando de obtener acreditación para quedar cobijada bajo la Directiva de la UE sobre Energía Renovable (RED, por su sigla en inglés), que estipula la meta ampliamente resistida de 10% de agrocombustibles en la matriz energética.

Algunos de los proyectos piloto de la RTRS involucran a productores de soja de pequeña escala, pero eso no puede ocultar el hecho que casi toda la soja “responsable” de la RTRS será cultivada en plantaciones a gran escala con uso masivo de plaguicidas y ninguna consideración por la población local o el medioambiente. Los consumidores están impedidos de ver el alcance de los daños provocados por la producción industrial de soja (RoundupReady), ya que ella ocurre fuera de su vista y lejos de sus hogares. Los supermercados europeos utilizan la RTRS para reivindicar que actúan responsablemente mientras se perpetúan en el continuismo, manteniendo su práctica de negocios como siempre. Cualquier cadena de supermercados que participe en la RTRS se arriesga a sufrir la reacción categórica adversa de sus clientes.

A fin de resolver los impactos antedichos, las organizaciones abajo firmantes reclamamos soluciones reales que avancen en pos de un sistema de producción de alimentos sustentable que implique:

• La eliminación gradual de los sistemas de producción de monocultivos y el fomento a sistemas agroecológicos en su lugar, la diversificación de la producción local, y estímulos a la producción local para los mercados locales, que contribuyan a afianzar la seguridad y soberanía alimentaria tanto en los países productores como consumidores;

• promover procesos genuinos de reforma agraria y derechos a la tierra verdaderos en los países productores, que resuelvan el problema de la concentración de la tierra en pocas manos y los sistemas de propiedad de la tierra sumamente inequitativos;

• cambiar drásticamente los modelos de producción y los patrones de consumo necesarios para alimentar de manera sustentable y equitativa a una población que llegará a los 9 mil millones de habitantes en el 2050; eso implica reducir los niveles alarmantes de consumo excesivo y desperdicio en el mundo industrializado;

• renunciar a los sistemas de producción intensiva de carnes, leche y huevos y avanzar en pos de sistemas de ganadería de bajos insumos;

• eliminar la dependencia de Europa en las importaciones de proteína de origen vegetal y respaldar medidas en pos de sistemas de ganadería de más bajos insumos basados en el pastoreo;

• frenar el fomento a la producción de agrocombustibles como supuesta solución de los países ricos frente al problema del cambio climático y desarrollar en cambio mejores sistemas de transporte que reduzcan la demanda de energía y combustibles.

Signatarios:

Amigos de la Tierra Internacional (FoEI)
Coalición Mundial de Bosques (GFC)

ASEED Europa
Corporate Europe Observatory
Econexus
Food and Water Europe

GM Freeze, Reino Unido
Soy Alliance, Reino Unido
VELT, Bélgica
Wervel, Bélgica
BASE IS, Paraguay


Corporate Europe Observatory
Rue d’Edimbourg 26
1050 Brussels
Belgium
0032 (0)2 893 0930

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