Con resistencia a las fumigaciones en el campo y debates en la ciudad, la FNC reafirma su lucha

Mientras sus asociadas y asociados siguen repeliendo las fumigaciones y plantaciones de soja irregulares en distintas regiones del país, unos 500 delegados y delegadas terminan hoy un debate de dos días frente al Congreso. Además el viernes realizaron en la capital una enorme feria de productos campesinos.

Como parte de varias acciones de lucha, difusión e intercambio con la ciudadanía, la Federación Nacional Campesina(FNC) debate hasta hoy sobre la reforma agraria y el uso de la tierra en el país, en las plazas frente al Congreso.
Desde el amenecer de ayer representantes de cientos de asentamientos convergieron en Asunción, montaron un toldo y compartieron sus experiencias de organización en torno a la tierra y las amenazas del modelo extractivista de la soja.
“El objetivo de esta actividad es debatir sobre la reforma agraria, que es un tema que escondieron de la agenda nacional. Abrimos este espacio para debatir y ver cómo se concretizan los siguientes pasos para conseguir la reforma agraria. Si esperamos del Estado, no va a llegar nunca”, dijo Teodolina Villalba, secreteria general de la organización.
Explicó que esa fue la intención también de la feria del viernes 13 pasado. “Mediante la lucha tenemos un pedazo de tierra para alimentarnos, y podemos alimentar a muchas otras personas. Hay una circulación de los beneficios”, remató.
Dijo que el modelo extractivista de agronegocios no llevará a nadie a vivir mejor en el país, y que es el encargado de desplazar a la población campesina del campo, con fumigaciones o dinero. Ante esta realidad, las familias campesinas -dijo- no tienen otra opción que defender sus vidas y la de sus comunidades, resistiendo al modelo.
Desde que comenzó la campaña sojera 2013/2014, en setiembre, comunidades de la FNC se han movilizado para frenar fumigaciones de explotaciones sojeras que violan leyes ambientales y afectan la vida de las familias campesinas, de animales, de cultivos alimenticios y amenazan los recursos naturales.
Especialmente en los departamentos de Canindeyú, San Pedro y Caaguazú se vieron a las familias repeler las fumigaciones y a la policía reprimir, garrotear, disparar a las comunidades para garantizar las fumigaciones irregulares.
Se calcula que el conflicto y la tensión irán en aumento a medida que se intensifican las fumigaciones y la organización de las comunidades para enfrentarlas, durante los tres meses más que restan a esta zafra.

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