“Dependemos exclusivamente de Emergencia Nacional para comer”

En el distrito de Tacuaras, el desborde de esteros y arroyos echó a perder las fuentes de producción de alimentos de las familias, aseguran.

Asunción, 13 de junio de 2017 (BASE-IS) Desde que en abril las aguas de esteros y arroyos internos de Tacuaras empezaron a desbordar por el estancamiento del agua de lluvia, las 15 compañías se vieron afectadas, dijo el concejal municipal Elizardo López, perteneciente a la Organización de Lucha por la Tierra (OLT).

El lugar queda a aproximadamente 350 kilómetros de la capital paraguaya, dentro del departamento de Ñeembucú, célebre por sus humedales y por el tránsito suspendido de sus rutas en las noticias.

La economía de sus 3 mil familias  se complementa entre la pesca y la producción agropecuaria para consumo y renta, además de la presencia de grandes arroceras.

López explica que la situación es preocupante, que desde la municipalidad están haciendo esfuerzos para asistir a la gente, para rescatarlos de sus aislamientos con canoas, cachapés (carretas generalmente de cuatro ruedas) y tractores, debido a que el agua tomó gran parte del territorio.

El gobierno central, a través de la Secretaría de Emergencia Nacional, se está encargando del abastecimiento del agua para beber y de víveres, explica López, puesto que con las inundaciones la planta de servicio de agua potable quedó vulnerada de ser contaminadas con los desperdicios, cadáveres de animales y residuos químicos que desecha la producción de arroz en la zona.

También se está encargando de la alimentación de las familias, explicó, puesto que en todas las compañías la creciente está erosionando las economías familiares, inundando las chacras, echando a perder los cultivos tradicionales para la alimentación familiar y la posibilidad de vender en las ferias y mercados, además las está obligando a malvender el poco ganado que tienen.

“Dependemos exclusivamente de Emergencia Nacional para comer”, dijo. Y un poco de las reservas de las cosechas de inicio de año.

La situación, entiende, se repite cada año desde 2013, debido al cambio climático, a la cantidad de lluvia caída, a las represas abiertas de las arroceras en tiempos de inundación y además a la mala construcción de la ruta IV José Eduvigis Díaz, que une San Ignacio (Misiones) con Pilar (Ñeembucú).

Para López la ruta no se hizo en forma, no tuvo en cuenta el impacto ambiental de serpentear entre esteros y de encajonarlos e impedir que corra el agua de lluvia. Eso se siente especialmente -dijo- en la zona que une las comunidades de Guasu Cua y Tacuaras o a la altura de Potrero González, donde el agua encajonada desborda sobre caminos vecinales.

De todas las instituciones estatales, es el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) el peor conceptuado por López, pues no llega al lugar con sus programas de apoyo en la producción en una zona de agricultura de sustento familiar.

A pesar de todo, la gente es guapa, se organiza para enfrentar esta situación, explicó.

Dijo que como concejal, para él es necesario que el Estado desarrolle políticas nacionales en el lugar, teniendo en cuenta la realidad de crecida casi anual que existe desde 2013, de lo contrario se queda en el mero asistencialismo.

Para él es necesario tener en cuenta el impacto ambiental y al ecosistema a la hora de levantar obras viales y también es necesario que las familias que se dedican a la producción agro-pecuaria tengan un seguro agrícola que les proteja en este tipo de situaciones de emergencia.

 FOTO: neembucu.gov.py

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