Familias campesinas resisten al avance de la sojización en SIDEPAR.

Colonos brasileños pretenden instalar el cultivo de soja transgénica dentro del asentamiento.

Cientos de familias campesinas integrantes de la Comisión Vecinal por la Defensa Territorial de Sidepar rechazan el intento de un colono brasileño de producir soja transgénica dentro del asentamiento campesino. Los campesinos señalan que el avance de la sojización pone en riesgo la producción campesina y amenaza con generar graves daños socioambientales en la comunidad.

SIDEPAR es un asentamiento campesino con 30 años de existencia, ubicado en la frontera entre los Departamentos de Caaguazú, San Pedro y Canindeyú y se constituye, según sus propios pobladores, en “la frontera de la dignidad paraguaya” ya que hasta allí ha avanzado el acelerado proceso de sojización encabezado principalmente por latifundistas brasileños que ha llevado ya a la extranjerización de cerca del 24% del territorio nacional.

La resistencia que ofrece el asentamiento poblado por más de 800 familias campesinas al avance del monocultivo, se basa en la producción familiar campesina de diversos rubros y alimentos saludables, sin embargo esto se encuentra en riesgo, ya que hace dos meses un poblador decidió vender ilegalmente su “derechera” a un sojero, desde ese momento la comunidad ha realizado diversas denuncias a los entes encargados de velar por el cumplimiento de la legislación agraria, “hemos denunciado ante el Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (INDERT) y ante la Municipalidad local pero no tenemos respuesta hasta el momento” señala Calixto Sanabria, presidente de la Comisión Vecinal.

Ante la falta de respuestas de las autoridades y la preparación del lote de 20 hectáreas para el cultivo de soja, unas quinientas familias de la comunidad resolvieron ingresar al lugar y mantener ocupada la propiedad a fin de evitar la siembra de soja transgénica y las fumigaciones con agrotóxicos. Desde el pasado 12 de setiembre, estas familias resisten en el lugar y denuncian que el comprador de las tierras también busca alquilar unas 150 hectáreas de la comunidad indígena “Alika Kue” que colinda con el terreno ocupado, donde también pretenden instalar el cultivo de transgénicos.

“Ya hay experiencias similares en zona de comunidades donde se han instalado sojeros en tierras indígenas, y los pobladores ahora viven penurias; muchos de ellos son los propios indígenas que están ahora instalados en las calles de las ciudades, en Caaguazú e inclusive acá en Asunción” agrega Calixto con preocupación.

Maíz, maní, poroto, hortalizas y otros rubros forman parte de la producción diversificada de los pobladores de Sidepar, “esta riqueza de la agricultura familiar campesina se ve amenazada por el agronegocio” señalan los pobladores y aseguran que continuarán en resistencia hasta que las autoridades den una respuesta y frenen definitivamente el avance de la frontera del agronegocio que llega ya casi al centro del país.

Otro temor que tienen los lugareños de Sidepar es la violencia de los civiles armados que responden a los terratenientes; años atrás en un conflicto similar, dos militantes campesinos habían sido asesinados por estos matones en la comunidad de Tekojoja, lindante con Sidepar. La amenaza contra quienes se enfrentan al agronegocio en Paraguay es permanente y el conflicto por la tierra ha sumado ya unas 122 víctimas desde 1989 hasta la fecha.

La comunidad de Sidepar seguirá resistiendo con lucha y con la producción familiar campesina al avance de los transgénicos, los agrotóxicos y el monocultivo del modelo de agronegocios.

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