“La agricultura campesina es mejor productora de alimentos que los agronegocios”

Además es más rentable y respetuosa, asegura el ex-viceministro de Agricultura, Andrés Wehrle, que propone que Paraguay se juegue por la agricultura familiar campesina.

Asunción, 16 de marzo (BASE IS) En su artículo “Implicancias de los agronegocios en el país y en la agricultura campesina” compara los beneficios y perjuicios de los modelos campesino y de agronegocio.

“El país está perdiendo una de sus riquezas más valiosas y su potencial de sobrevivencia y soberanía”, dice en relación al arrasamiento que sufre hoy en día el campesinado.

Se trata de un artículo que ayuda a entender conceptualmente ambos modelos de agricultura y explotación de los recursos, pero por sobre todo sus diferencias y sus efectos en “distintas dimensiones”.

El analista, agrónomo y referente del Centro de Educación, Capacitación y Tecnología Campesina (CECTEC) explica que en el manejo de recursos naturales la agricultura campesina se basa en la conservación y uso armonioso del suelo, agua y bosques.

En cambio los agronegocios hacen un uso intensivo de la tierra y el agua, con su deforestación y destrucción de arroyos y ríos, con la utilización de cantidades de pesticidas y herbicidas, semillas transgénicas y fertilizantes, con consecuencias sobre la biodiversidad, el aire y el suelo.

En la capacidad de producir alimentos “la agricultura campesina es mundialmente reconocida como la mayor productora de alimentos para la humanidad, por su volumen, diversidad, calidad, inocuidad y su condición de alimentos frescos y nutritivos”, dice.

Frente a esto, los agronegocios, dice, se centran en la producción exclusiva de los comoditis, no más de 15 productos generados exclusivamente para la exportación, cuyas ganancias quedan en general para firmas extranjeras.

Otra ventaja de la agricultura campesina, dice, es que se encarga de re-crear la cultura local a través del procesamiento y cocción de sus alimentos(…) “…son custodios y multiplicadores de nuestro patrimonio productivo y cultural”, dice.

En cuanto a rentabilidad, asegura que “una hectárea de producción diversificada de la agricultura campesina es más rentable que una hectárea de un monocultivo del agronegocio”. Y que si habláramos de 100 hectáreas, incluso serían mayores los beneficios económicos, sociales y alimentarios, en favor de la agricultura familiar.

En ocupación de territorio, en retención/arraigo de poblaciones rurales, en dinamización social, política y cultural lleva ventajas también la agricultura campesina.

“La delimitación y consolidación de zonas rurales destinadas exclusivamente a la agricultura campesina es necesaria para facilitar de esta manera las condiciones que requiere un desarrollo sustentable, con sistemas productivos adaptados a las necesidades y posibilidades de las familias…”, dice.

En el ámbito del cambio climático, comenta que una finca campesina, caracterizada por una diversificación de rubros pero también del paisaje, está mejor preparada para aguantar desastres y extremos climáticos, como se comprobó en Centroamérica.

También los territorios de la agricultura campesina, dice, son un escenario más propicio para el desarrollo local y para el fortalecimiento de relaciones más equitativas, en beneficio de mujeres, niños, niñas y ancianos.

Por último, en diversidad y autonomía, dice que el agronegocio es altamente dependiente de tecnologías externas, grandes volúmenes de energía, de inversiones, mercados internacionales y de decisiones externas, realidad que no garantiza la soberanía productiva y la seguridad alimentaria.

La agricultura campesina forma parte de un modo de vida apropiado, viable y legítimo, que milenariamente viene implementando sistemas productivos diversificados y con escasa dependencia de insumos externos, “con adecuado manejo de recursos naturales, priorizando la producción de alimentos, el bienestar de las familias y la producción sana y nutritiva”, dice.

  El artículo de Wehrle forma parte del dossier «Con la soja al cuello: Informe sobre agronegocios en Paraguay 2013-2015», editado por Base Investigaciones Sociales, que se puede descargar gratuitamente en ESTE ENLACE.


FOTO: Zuca Malky, extraída de Mercadito Campesino.

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