La desidia estatal agudiza la violencia en el campo.

Primera mujer asesinada por civiles armados el marco de la lucha por la tierra desde 1989.

Asunci贸n, 12 de marzo 2018 (BASE-IS) Mar铆a Ester Riveros, es la primera mujer asesinada por civiles armados en el marco de la lucha por la tierra en Paraguaydesde 1989. En total los casos de dirigentes y militantes campesinos muertos en la disputa por el territorio campesino suman ya 122. Mar铆a Ester, fue atacada a balazos en la Colonia San Juan Puente Kyha, del distrito Francisco Caballero 脕lvarez del Departamento de Canindey煤 el pasado s谩bado 10 de marzo.

Mar铆a M谩xima Segovia, es prima de la v铆ctima y es la principal referente de la Comisi贸n de Mujeres Paraguayas San Juan Poty, que lucha dentro de la colonia por recuperar los lotes ocupados de forma irregular por no sujetos de la reforma agraria y que hoy son destinados al cultivo de soja. En esos lotes manten铆an una ocupaci贸n hasta el pasado viernes cuando civiles armados quemaron sus viviendas y amenazaron a las ocupantes. Al d铆a siguiente, dos sicarios llegaron al mismo lugar y asesinaron a Mar铆a Ester para luego huir a bordo de una motocicleta.

La Comisi贸n hab铆a iniciado ya hace un a帽o los tr谩mites para la recuperaci贸n de los lotes pertenecientes al Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (INDERT) que deb铆an ser entregados a las familias campesinas, sin embargo s贸lo 8 de cerca de 20 lotes fueron adjudicados a las mismas.

Mientras, otros cuatro lotes permanecen irregularmente en poder de la familia del Intendente del Distrito, en esos lotes, cercanos a la escuela, se cultiva soja afectando a los vecinos y vecinas; ante esta situaci贸n las mujeres de la Comisi贸n San Juan Poty, iniciaron la ocupaci贸n de esos territorios a fin de recuperarlos para las familias de la Colonia San Juan. Esto gener贸 la violenta reacci贸n por parte de quienes utilizaban irregularmente los lotes.

Desidia Estatal

Seg煤n datos publicados en el libro Colonias Campesinas en el Paraguay la Colonia San Juan fue creada y reconocida por el INDERT en 1997 y tiene en total unas 5 mil hect谩reas. C贸mo ocurre en gran parte de las colonias campesinas, estas tierras fueron absorbidas por el agronegocio. En 2014 el INDERT lanz贸 el Sistema de Informaci贸n y Recursos de la Tierra (SIRT), como una salida a esta situaci贸n, ya que el mismo permitir铆a identificar cuales eran los lotes que se encontraban bajo posesi贸n irregular de personas no sujetas de la reforma agraria, sin embargo el SIRT s贸lo ha llegado a 262 de las m谩s de 1000 colonias campesinas que est谩n reconocidas por el INDERT.

La falta de respuestas a los reclamos de tierra por parte del campesinado son una de las causas fundamentales de la agudizaci贸n de la violencia en el campo. El Estado permanece inm贸vil y c贸mplice de los poderosos intereses del agronegocio; mientras, en contravenci贸n a las normas, m谩s del 63% de las tierras del Departamento de Canindey煤 est谩n en manos de extranjeros que han expulsado a campesinos y campesinas, y convertido aquellas tierras en un mar de soja transg茅nica.

Violencia

Seg煤n el Informe Chokokue entre 1989 y 2013, 115 campesinos fueron asesinados en el marco de la lucha por la tierra, desde entonces hasta la fecha se suman otros seis asesinatos. La de Mar铆a Ester es la muerte violenta n煤mero 122 de esa extensa masacre de dirigentes y militantes, es alarmante que por primera vez se registre un asesinado de este tipo contra una mujer campesina en el marco de este conflicto social. Exceptuando los casos de Juliana Fleitas, en el a帽o 1998, una beb茅 en gestaci贸n, muerta en el vientre materno debido a los golpes que polic铆as propinaron a su madre durante un desalojo y Regina Marecos, en 1993, que muri贸 de un paro card铆aco en plena movilizaci贸n en la capital del pa铆s. Lo que demuestra un crecimiento de la violencia contra las mujeres organizadas en la defensa de sus territorios

Canindey煤 es el Departamento con mayor n煤mero de campesinos muertos en defensa de su territorio, se registran 27 asesinatos. En la misma Colonia San Juan, dos dirigentes hab铆an sido asesinados durante la lucha por la conquista de esas tierras; Rafael P茅rez Roa, en 1994 y Gregorio Gonz谩lez Villalba, en 1996 fueron victimas de la misma violencia de 鈥渃iviles armados鈥 que ahora acab贸 con la vida de Mar铆a Ester.

Los 鈥渃iviles armados鈥 son el ejercito para-policial del agronegocio, la soluci贸n que han encontrado los grandes due帽os de la tierra y el propio Estado para deshacerse de la molesta resistencia campesina, sin tener que responder a protocolos o denuncias de violaci贸n a los Derechos Humanos.

A decir del investigador Abel Irala, la mayor parte de estos casos tienen a su vez un car谩cter ejemplificador, 鈥渆l o la dirigente es asesinado frente a su casa, a plena luz del d铆a y en el mismo lugar donde se disputa la tierra鈥 se busca generar miedo en la comunidad. El patr贸n represivo ha cambiado, los matones ya no esperan en la oscuridad de los caminos vecinales, sino que act煤an a plena luz del d铆a 鈥測 con la certeza de la impunidad que caracteriza a estos casos, la casi garant铆a de impunidad que ofrece el Estado a los matones y principalmente a los autores morales de estos cr铆menes鈥

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