La desmoralización, eficaz herramienta para lograr sumisión y control político de las poblaciones

La autoestima es a nivel personal lo que la moral de un colectivo cualquiera es a nivel social. Si una persona tiene autoestima no necesita “tener”, le basta con “ser”. Uno se sabe a sí mismo capaz, se reconoce como honesto, se sabe solidario con los demás, conoce lo que debe conocer, le gusta lo que hace, no tiene temores del futuro. En fin, tiene autoestima. Los hombres, decía Kant, “por mucho que amen la vida, aman más aquello que hace a la vida digna de ser vivida”1.

La autoestima proviene siempre de la forma como se construyó la historia personal de cada uno. Si de chico lo golpeaban, le prohibían todo, su familia era un desastre, si no le hablaban de valores, de joven no pudo estudiar, luego no conseguía trabajo, no tuvo una vida afectiva correspondida, entonces seguro que esa persona no va a tener autoestima. Va a necesitar “tener” y tener y tener para creer que “es alguien”. Va a necesitar “consumir”, cosas, experiencias, vértigos, pero siempre consumir, como desaforado. Esto claro, si tiene como pagarlo, y si no tiene, entonces menos autoestima todavía.

La falta de autoestima lleva también a la desmoralización. Se vive bajoneado, uno tiende a volverse conformista, al peichantearavoi, a aceptar acríticamente lo que se le dice, a despreocuparse de todo lo que no sea de interés inmediato, a ser una persona dócil, dócil pero agresiva a la vez (por efecto de las sucesivas e interminables frustraciones).

A nivel nacional, esto ocurre también con los pueblos. Nos ocurre a nosotros como colectivo nacional. Estamos desmoralizados, estamos siendo desmoralizados, imperceptible y cotidianamente. Nos están mostrando que somos nada, a lo sumo poca cosa y de poco valor. Los principales medios a través de los cuales nos desmoralizan son los de comunicación masivo, la escuela y las religiones de corte pentecostalistas. Pongo ejemplos:

– en la tele, la crónica roja (de los acuchillados, los ingresos a Emergencias Médicas, una madre que golpea a su bebé, el motociclista descuartizado bajo un camión, los robos, las chicas prostituidas, el asesinato de alguien) nos recuerda que vivimos en un ambiente de zozobra y que debemos cuidarnos, que nuestra sociedad es “mala”, que las instituciones no funcionan, que nos pueden agredir a la vuelta de la esquina2. Casi lo mismo, pero con menos carga emotiva que la imagen, pasa con los diarios y la radio.
– en la escuela nos enseñan a no saber aprender. Los estudiantes deben repetirlo todo como loritos, no se puede preguntar y menos cuestionar, se pasa de grado como si tal cosa (sobre todo si la escuela es privada y uno paga las cuotas puntualmente), se institucionaliza el bullying3, las y los maestros son en su mayoría semianalfabetos, tienen un sueldo miserable y se les exige mucho (hasta ser operadores políticos), los locales escolares se vienen abajo, en fin de pe a pa la escuela (y la secundaria y la universidad y los posgrados) es una institución física y académicamente en desmoronamiento. Se busca que la gente no aprenda, que sea burra, que no piense por sí misma. Esto último es hoy considerado (ya en algunos círculos) algo peligroso y subversivo.
-del fundamentalismo religioso no hablemos, Pablo de Tarso está de moda: somos pecadores, somos la bofetada a Dios, el pecado original es magnificado como nuestra insuperable maldición, el cielo se nos permanecerá cerrado a menos que cantemos, bailemos, gritemos como energúmenos en algún recinto (muchos de los cuales antes fueron salas de cine) sagrado y bendecido por fanáticos religiosos devenidos en pastores por obra y gracia de la miseria e ignorancia circundante. El fiel que asiste regularmente a estos espectáculos entre circenses y grotescos termina –a la corta o a la larga- desmoralizado, con autoestima cero.

Televidente estupidizado, egresado cuadrangulado y creyente vapuleado son el resultado. ¿Denominador común?: un pueblo sin autoestima.

Pero todavía falta un agente, un vector de este proyecto nacional de desmoralización. El Estado nacional por las obras y las pompas del gobierno de turno. Nos enteramos por ejemplo, que niñas y niños cruzan tal o cual frontera para ir a estudiar al otro país, que los enfermos apelan a parientes en algún país fronterizo para hacerse atender gratis (incluyendo medicamentos), que nuestros puestos y centros de salud están desabastecidos (de profesionales, instrumental y medicamentos), o que tal o cual hospital está “colapsado” (palabrita de moda en cronistas también de moda). La policía caminera está para recaudar y no para educar en vialidad (tanto a peatones incautos como a choferes atolondrados), que la policía no es tal sino que son polibandis, que ciertos ministros en vez de cuidar el patrimonio nacional buscan privatizar todo lo que esté bajo su jurisdicción, que los parlamentarios lograron su silla a puro dinero, que los ministros de la corte suprema venden sus dictámenes, que los partidos de oposición (y de gobierno) son instituciones busca-zoquetes y no correas de transmisión de la demanda social, que en todas las instancias del Ejecutivo hay “internas” feroces que las paralizan en sus funciones, que el Estado no está presente en donde debiera estar y por eso aparecen esas entidades fantasmas tipo EPP, que meten miedo a la población y justifican que la policía meta palo a dirigentes sociales. La desocupación, subempleo, empleo precario etc., socavan la moral de los no-trabajadores, hijos de gente que hace una generación se forjó con la conciencia de que sólo se salía adelante con el sudor de la frente4. Estamos siendo convencidos de que somos un “Estado fallido”. Somos un pueblo desmoralizado.

Otro dato importante. No se nos enseña historia; la verdadera historia de nuestro país. Somos un pueblo sin memoria. Y esto es patético. La amnesia es parte del síndrome de la esquizofrenia, esa enfermedad mental que lleva a la pérdida de identidad. Para tener dignidad se necesita memoria e identidad. Los niños y jóvenes de nuestro país hasta creen que el Mariscal López es un shopping que está en Villa Morra, mucho menos conocen de la forma como se resistió a la corona española, o se enfrentó en mil y unas jornadas los intentos que se dieron para seguir colonizados. En fin, somos un rebaño de tiernos corderitos amamantados con jugo de soja y alimentados con hamburguesas y pizzas transnacionales. Ya no tenemos el recuerdo de lo que fuimos. Es por eso que no tenemos la audacia de pensar en nuestro propio futuro.

El control colectivo de las mentes, que conduce a esta desmoralización, no es una ilusión y menos aún el fruto de la paranoia de cierta gente. Al menos esto es lo que nos muestra Estulin5 en varias de sus obras. En el capítulo 2 del libro que cito, Estulin habla de uno de los tantos mecanismos utilizados para el control buscado: “La MTV, un canal de mercado para música popular de rock y vídeos musicales, inventada y dirigida por Robert Pittman para el público adolescente y joven, se fundó el 1 de agosto de 1981. Hoy forma parte del imperio Viacom (conocido como CBS Corporation, cuyo presidente y director general, Sumner Redstone, es miembro pleno del CFR6 y cuyo grupo mediático forma parte del Club Bilderberg7). Para llegar a los jóvenes sin que la sociedad se diera cuenta del engaño, se hizo necesario ‘disponer de una contrainstitución que predicara valores contrarios a los valores dominantes en la sociedad’. Eso es precisamente lo que hace MTV. ‘Pero para que tal esfuerzo tenga éxito -dice L. Wolfe-, se debe neutralizar la influencia positiva de los padres y de la escuela o, al menos, debilitar su influencia.’”. Nótese la importancia que esta gente da a neutralizar los valores que pueden ser inculcados por la familia o la escuela.

En su libro, Estulin cita a Aldous Huxley, el autor de “Un mundo feliz” y afirma: “Predijo que las democracias cambiarían su esencia: las viejas y extrañas tradiciones -elecciones, parlamentos, tribunales supremos- permanecerán, pero el substrato que habrá debajo será el del totalitarismo no violento. […] Mientras tanto, la oligarquía dirigente y su bien entrenada élite de soldados, policías, fabricantes de pensamiento y manipuladores de mentes dirigirán tranquilamente el mundo como les plazca. En efecto, esta descripción de Huxley se ajusta perfectamente a la situación actual” concluye nuestro autor.

Cuánto de lo que estamos viviendo corresponde exactamente a lo apuntado al comienzo, será que la autoestima es ya hoy un antivalor y que cuanto más desmoralizados estemos, tanto más felices seremos?

1 Esta cita de E. Kant la tomé de Santiago Alba Rico (2010) en su artículo de www.rebelion.org del 23 de setiembre en el que habla del prólogo que escribió al libro de Carlos Fernández Liria y Luis Alegre El orden de El Capital. Por qué seguir leyendo a Marx

2 Dice Bourdieu al respecto; “Así pues, las presiones de la competencia se conjugan con las rutinas profesionales para llevar a las tgelevisiones a producir la imagen de un mundo lleno de violencias y delitos, de guerras y odios raciales, y a proponer a la contemplación cotidiana un entorno amenazador, incomprensible e inquietante, del que conviene, ante todo, retraerse y protegerse….Así se introduce hábilmente, poco a poco, una filosofía pesimista de la historia que estimula más el retraimiento y la resignación que la rebelión y la indignación, y que, lejos de movilizar y politizar, sólo puede contribuir a aumentar los temores…(así como) la delincuencia y la violencia no dejan de aumentar favorece las ansiedades y las fobias por la “seguridad”. Bourdieu, P. (1999) “La televisión, el periodismo y la política”. En, Contrafuegos, Barcelona, Anagrama, 104-105.

3 Elegante nombre en inglés para la violencia y el patoterismo escolar.

4 “La precariedad laboral afecta profundamente a quien la sufre; al convertir el futuro en algo incierto, impide cualquier previsión racional y, en especial, aquel mínimo de fe y esperanza en el futuro que es preciso poseer para rebelarse, sobre todo colectivamente, contra el presente, incluso el más intolerable”. Bourdieu (1999) “Actualmente, la precariedad está en todas partes”. En, Contrafuegos, Barcelona, Anagrama, 121.

5 Estulin, Daniel (2006) Los secretos del Club Bilderberg. Ediciones del Bronce. En este libro el autor menciona el trabajo de Aldous Huxley “En Un mundo feliz –dice- Huxley se centró en el método científico para mantener a todas las poblaciones fuera de la élite minoritaria en un estado casi permanente de sumisión y enamoradas de sus cadenas. Las herramientas principales para lograrlo fueron unas vacunas que alteraban las funciones del cerebro y medicamentos que el Estado obligaba a la población a consumir. En opinión de Wells, esto no era una conspiración, sino más bien ‘un cerebro mundial trabajando como policía de la mente’.”

6 Council of Foreign Relations. El CFR es el brazo promocional de la elite gobernante de los Estados Unidos. Los más influyentes políticos, académicos y personalidad de los medios son sus miembros, y usa su influencia para infiltrar el Nuevo Orden Mundial en la vida norteamericana. Sus “expertos” escriben textos académicos que son usados en las tomas de decisiones, los académicos esbozan las ventajas de un mundo unido y los miembros de la prensa diseminan el mensaje. Blase, William
http://www.conspiracyarchive.com/NWO/Council_Foreign_Relations.htm

7 El Bilderberg es un club donde los más importantes presidentes, primeros ministros y banqueros del mundo se mezclan entre si, donde la realeza está presente para asegurarse de que todo el mundo se lleva bien, donde la gente poderosa responsable de empezar guerras, influir en los mercados y dictar órdenes a Europa entera dice lo que nunca se ha atrevido a decir en público. Se constituyó del 29 al 31 de mayo de 1.954 en un hotel de Holanda, el Bilderberg, que acabaría dando nombre a la sociedad y el organizador de aquella primera reunión fue el príncipe Bernardo de Holanda, aunque se dice que el auténtico fundador del Club fue Joseph Rettinger, sacerdote jesuita masón de grado 33. Lord Rothschild y Laurence Rockefeller, miembros clave de dos de las familias más poderosas del mundo, eligieron personalmente a 100 participantes procedentes de la élite mundial con el propósito de cambiar Europa. Alejandro Vaquerizo Ardanaz,
http://www.alejandrovaquerizo.com/page4/page12/page12.html

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