Las movilizaciones en Paraguay: crisis, descontento y nuevos actores.

Imágen: Fernando Krauss

Asunción 16 de marzo 2021 (BASE-IS) “Es normal que una sociedad agredida se defienda” señalaba Tomás Palau, sociólogo y fundador de Base investigaciones Sociales, basados en esta frase invitamos a analistas y referentes sociales a realizar un Análisis de Coyuntura sobre las actuales movilizaciones y la crisis política, social y sanitaria que atraviesa el país. La acumulación de descontento social por necesidades no atendidas, la crisis de legitimidad de los actores políticos tradicionales y la aparición de nuevos sujetos políticos, críticos al modelo económico-político vigente, son elementos claves que destacan en el análisis.

Esther Leiva, principal dirigente de la Coordinadora de Trabajadores Campesinos y Urbanos realizó un recuento de las múltiples crisis que vienen atravesando los sectores populares y en particular el campesinado. Según señaló “las comunidades indígenas y campesinas son víctimas de un proceso de violencia acumulada, sus demandas y reclamos no son escuchados, los sectores populares viven 24 horas de injusticias todos los días.” La referente campesina mencionó que hay una sucesión de crisis que se fueron acumulando, el estallido se da por una crisis más, sumada a varias acumuladas, que es la crisis sanitaria.

Como exigencia de cara a la salida de la crisis el sector campesino señala que deben tomarse medidas urgentes “por la pandemia, por la delicada situación de salud, pero también hay otras situaciones de crisis en las que el gobierno debe intervenir, no lo hizo y no lo está haciendo aún, la amenaza de exterminio contra el campesinado, por ejemplo” indicó Leiva. Desde esta semana la Coordinadora Nacional Campesina e Indígena, que congrega a diversas organizaciones, ha salido a las rutas en varios departamentos del país a fin de acompañar el reclamo de la salida del gobierno de Mario Abdo Benítez.

Por su parte el analista y magister en Ciencias Sociales, Charles Quevedo, coincidió en indicar que “hay una gran bolsa de descontento que el gobierno o no quiere o no sabe interpretar” respecto a la forma de canalizar este rechazo a la gestión del gobierno aseguró que “el descontento popular se ha canalizado por fuera de los canales tradicionales y esto llevó a una convocatoria multitudinaria, plural, diversa con demandas heterogéneas”.

Profundizando en el análisis mencionó que en medio de este descontento es posible visualizar también una fractura en el bloque de poder, “estas facciones de poder que tienen diversas expresiones políticas, una de ellas es representada por Honor Colorado, es decir Horacio Cartes vinculada a una enorme acumulación de capital por fuera del Estado, por otro lado el sector de Mario Abdo Benítez representa a una facción vinculada a la acumulación a partir de una visión patrimonialista del Estado”. Agregó que no sólo el gobierno tiene una falta de credibilidad y de legitimidad, sino también los partidos políticos que representan a estas facciones en pugna “y en disputas por la reorganización del capitalismo paraguayo; por lo tanto la crisis no es simplemente electoral o de colores, o liderazgos, se disputan el reordenamiento y la influencia en el modo de producción” concluyó.

En coincidencia con la crisis de legitimidad de las facciones políticas tradicionales en disputa surgen nuevos actores durante la oleada de manifestaciones que sacudieron al país desde el pasado viernes 5 de marzo; Leonardo Gómez Berniga, comunicador y activista, señaló como parte del análisis que “A lo largo de los días de movilización se han observado movimientos disruptivos, nuevos actores en lucha con un discurso político, que salen a reclamar algo legítimo, desde las calles y desde la protesta se están construyendo nuevas redes, nuevas formas de protestar, se da un sentido a la lucha, se juega con el simbolismo del marzo paraguayo como un mes de protesta, de lucha, de resistencia, de sacudir al poder establecido”. Según indica uno de los principales actores de lo que considera una resistencia ante el abandono del Estado durante la pandemia fue el de las mujeres “el rol de las mujeres es muy visible, ya no sólo como la gestora de los cuidados, hoy se ven a mujeres en la primera línea de la lucha, levantando consignas movilizándose, pero también en las comunidades organizando el cuidado, las polladas, las ollas populares” señaló.

En el mismo sentido Vivian Genes, dirigente estudiantil y feminista, indicó que con las movilizaciones se tuvieron logros, y “se ha pasado de la contingencia hacia la protesta por la transformación, se han hecho visibles nuevas expresiones que se dieron a lo largo de la pandemia, la gente que evitó el hambre cuando se organizó solidariamente en sus comunidades, hoy tomó las calles” mencionó, subrayando que estos logros, más allá de cómo se resuelva finalmente la crisis y se de o no la salida de Abdo Benítez y su gobierno, fortalecen la lucha popular.

Además indicó también que se dio una ruptura con la cultura de sumisión lo que lleva a una búsqueda de cómo superar las crisis que nos atraviesan en el contexto de crítica al modelo neoliberal.

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