Los bosques que no están, el humo que respiramos.

Asunción 17 de febrero 2021 (BASE-IS) Asunción amanece una vez más cubierta de humo, los incendios forestales han sido una constante durante el verano y la crisis climática resulta cada vez más indisimulable, incluso para aquellos que se niegan en negar o en obstruir el debate al respecto.

El humo que convierte en insalubre el aire que respiramos en la ciudad proviene de grandes incendios que se dan en los campos, la gran mayoría de ellos son generados por la acción del ser humano. También son producto de la crisis climática, ya que la profundización de las sequías que vivimos actualmente en la región han generado condiciones favorables para el surgimiento y la rápida propagación de estos incendios.

El carácter regional del modelo de agronegocios nos muestra que los fenómenos que acompañan el avance del modelo en la República Unida de la Soja – territorio que abarca Paraguay, Brasil, Argentina, Uruguay y parte de Bolivia, denominado así por la transnacional Syngenta – son similares, es así que la deforestación, la perdida de bosques, la concentración de tierras y otros elementos característicos se repiten en estos territorios.

Hoy, que respiramos el humo de los incendios que arrasan la Provincia de Corrientes, Argentina, la dimensión regional del modelo se muestra con mayor dureza, los bosques perdidos en estos territorios, destinados al avance de la frontera agrícola y para la ganadería, cumplían importantes funciones, entre ellas las de equilibrar la temperatura del suelo y regular los cauces hídricos, funciones que hubiesen hecho más difícil el surgimiento y la expansión de los mega-incendios.

Además de esto, los bosques cumplen una función particularmente importante “ayudan a retener los vientos y a direccionarlos, los llamados Muro de Bosques realizan esa función” señala el Ingeniero Ambiental Guillermo Achucarro, además indica que si bien el humo que actualmente inunda la capital paraguaya, proviene efectivamente de los incendios forestales en Corrientes, la deforestación existente en Paraguay, hace que dicho humo llegue sin ningún tipo de mitigación hasta el territorio nacional. “El hecho de que acá hayan menos bosques hace que el humo se propague más fácilmente, si hubiésemos tenido bosques esta situación se hubiera paliado, aunque sea mínimamente” indicó el experto.

La provincia de Corrientes, Argentina, se encuentra afectada desde hace semana por enormes incendios forestales que arrasan con pasturas, plantaciones forestales y bosques nativos. Según señalan expertos, la deforestación y el avance de los monocultivos de pino y eucaliptos, generan condiciones aptas para la propagación del fuego, ademas de la extrema sequía que afecta a toda la Región.

Según el Atlas del Agronegocio Transgénico en el Cono Sur, «el avance del modelo transgénico se cobró la destrucción de millones de hectáreas de bosques, desde la Amazonía de Brasil y Bolivia hasta el Gran Chaco Americano de Paraguay y Argentina. Entre los inicios de la década de 1990 y el año 2017 se arrasaron, en promedio, más de 2 millones de hectáreas por año».

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