Nosotras y nosotros no somos mercaderías. Ore ndaha’éi mba’erepy.

En un proceso de investigación – acción – participativa, un grupo de mujeres indígenas constatan la existencia de las diversas formas de violencia y trata en sus comunidades. De los encuentros, salió un hermoso corto audiovisual.
Este proceso llevado adelante por las mujeres investigadoras tuvo como resultado la identificación de diversas situaciones de violencia y posible trata de personas en las comunidades indígenas en el departamento de Amambay y Concepción.
Los casos relevados fueron desde violencia de género intrafamiliar hasta muertes por violencia extrema (femicidio, juvenicidio), atropellos y violencia a la soberanía territorial indígena y la violencia institucional (falta de respuestas ante denuncias que realizan los/as indígenas). Situaciones extremas frente a las cuales no se puede permanecer en silencio.
Los casos de violencia de género se deben al machismo que ha permeado en las poblaciones indígenas desde la colonización de nuestro continente. Esta violencia generalmente proviene de las parejas (que pueden ser indígenas o no) u otro varón “responsable” de la mujer (padre, padrastro, líder).
Las mujeres y varones adultos expresan preocupación por las y los jóvenes indígenas, quienes ante la destrucción de su hábitat y sus costumbres anteriores, y sin esperanzas se van incorporando a la vida fuera de ella, exponiéndose a la migración y consecuentemente al desarraigo. La mayoría se encuentra con un futuro incierto, despojado de sus derechos económicos, culturales y territoriales de indígenas y se enfrentan a una sociedad altamente discriminatoria, que no les ofrece oportunidades de inclusión para una vida digna.
Las demandas de mujeres, hombres – jóvenes y adultos- indígenas fueron concretas algunas, y otras generales que expresan no sólo el conocimiento de su realidad, sino también de sus derechos y de la instancia que debe garantizarlos: “Creemos que el Estado tiene que estar más presente, tiene que mirar más a los pueblos indígenas de todos, no es solamente a uno, dos o tres pueblos, a todos, nacional e internacional”.
“Porque la naturaleza se cae y entonces qué es lo que tenemos que hacer para vivir? No es como antes”, fundamentan sus exigencias. “Los hombres blancos, no los indígenas, quieren dominar la naturaleza, y la terminaron, por algunas partes nomás estamos viendo el bosque. La mayoría de los empresarios (manguruju guasu kuéra) mata la naturaleza, como por ejemplo los ganaderos, sojeros, etc. Y esos son blancos, extranjeros, no son indígenas”.
Finalmente recomiendan que “el Estado tiene que ver esa situación nacional e internacional. La necesidad la tenemos juntos para luchar contra la violencia y lograr nuestros objetivos como pueblo”
El proyecto fue implementado por BASE Investigaciones Sociales y Sobrevivencia, con el apoyo de ONU Mujeres Paraguay.


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