Obstruccionismo climático. El negacionismo con un discurso reformado

Asunción, 2 de junio 2022 (por Guillermo Achucarro) Las múltiples consecuencias de la crisis climática a nivel global ya no son cosa del futuro. Desde incendios forestales2, sequías extremas3, hasta migración climática y muertes a causa de inundaciones4 entre otros extremos meteorológicos, hacen que el contexto climático cale profundo en las discusiones políticas actuales en las distintas regiones del mundo. En este marco, en la actualidad distintos actores (empresariales, sociedad civil, la academia, entre otros) comienzan a ubicarse, tanto desde la búsqueda de alternativas y salidas, como también explorando oportunidades para seguir obteniendo beneficios (principalmente económicos) del modo de producción en la actualidad.

Ubicar esta problemática desde sus raíces, necesariamente conlleva pequeñas dosis de polémica mediática y académica, teniendo en cuenta que indefectiblemente afecta intereses económicos y las condiciones de vida de todos los estratos de la sociedad. Es por eso que existen varias vertientes explicativas, en particular haciendo referencia a las causas del cambio climático.

Una de ellas, y la más combatida por el movimiento de acción climática a nivel global, es argumentada por los llamados “negacionistas”, y sostiene que el cambio climático es un proceso del ciclo natural, que el dióxido de carbono (CO2) forma parte de la vida y su impacto en la atmósfera es mínimo. Sin embargo, existe un gran bagaje de personas que no necesariamente “niegan” la existencia del cambio climático ni mucho menos, sino más bien, asumen su existencia (negando el componente antropogénico o no) pero boicotean, no secundan programas de acciones climáticas que combatan el problema de raíz, o sencillamente hacen lobby para los grandes contaminadores.

Nuria Almirón, periodista del medio “Climática”5, considera que las personas y los grupos políticos que disienten con alternativas más profundas a la problemática climática, es mucho más amplia de lo que el término “negacionista” implica. La misma periodista afirma que “Históricamente, desde que aparece la disidencia climática, los argumentos más utilizados son principalmente los relacionados con las soluciones políticas y el mero ataque a los activistas climáticos. En realidad, la enorme mayoría de estos disidentes climáticos no niegan el calentamiento global, sino que esencialmente se oponen a las políticas que pretenden atajar el problema”. En esencia, existe mucho “obstruccionismo político”. 6

Efectivamente, el término negacionista tiene un carácter bastante simple. Se reduce a la idea de que los que niegan el cambio climático son los malos, y el resto son los buenos. Siendo que existe una amplia gama de disidentes climáticos que afirman la existencia del cambio climático, pero se encargan de que toda política relacionada a esta problemática en particular, no afecte ni modifique el sistema económico tal cual está en la actualidad.

Si aplicamos el concepto de el “obstruccionismo climático” en un contexto paraguayo, podría observarse en: la cooptación de los espacios de poder y de decisión (como ser los Ministerios, Instituciones Públicas, la Academia, entre otros), a través del lobby de las empresas principalmente del sector agroganadero y del sector del transporte, a través de la desviación de la discusión para centrarse en aspectos que definitivamente solo benefician, en términos económicos, a los mismos contaminadores y deforestadores.

Un ejemplo de ello es la participación muy activa del sector agrogandaero en las cumbres climáticas, donde evidentemente las posiciones de las delegaciones a nivel nacional, tienen una clarísima intervención por parte de estos sectores.7 Otro ejemplo recae en las estrategias de mitigación y adaptación que asume el país como lucha contra cambio climático. Estas estrategias recaen en conceptos como las “buenas prácticas agrícolas”, “las plantaciones forestales” (eucaliptos), los biocombustibles, el “hidrógeno verde”, los “servicios ambientales” entre otras medidas, las cuales son propuestas que, por un lado, solo benefician a los que contaminaron, y que por otro, no atacan a la raíz del problema8 9

Con intervenciones como estas, los distintos sectores de poder (particularmente empresas del sector energético y del sector agroganadero) lograron, y seguirán logrando “obstruir” sistemáticamente políticas climáticas con incidencia real, retrasando de esta manera cualquier tipo de cambio relevante, manteniendo así el status quo.

Analizar las posiciones de los diversos actores políticos en el escenario de crisis en la actualidad considerando el concepto de “obstruccionismo climático” permitiría identificar más claramente los principales impedimentos para el avance real en materia climática en el país. Por ende, encasillar simplemente como “negacionistas” a sectores como por ejemplo el “Partido Patria Querida”, puede que no contribuya a un debate fundamentado, ya que hoy en día, los principales voceros de esta aglomeración política ya van reformando sus discursos respecto a la crisis climática10 . Sin embargo, son los principales interesados en obstruir todo tipo de intervención política estructural en lo que a cambio climático se refiere.

1 El concepto de Obstruccionismo Climático es propuesto por Nuria Almirón y el medio periodístico “Climática”. En esta circular se utiliza este concepto para contextualizarlo a nivel Paraguay

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