Paracel: Privilegios impositivos y monocultivo.

Asunción, 25 de agosto 2022 (BASE-IS) El gobierno firmó días atrás el contrato requerido para que la empresa fabricante de celulosa, Paracel, funcione bajo el régimen de Zona Franca, con esto el megaproyecto de un fuerte impacto ambiental, será prácticamente exonerado de pagar impuestos en el país. Las plantaciones forestales son parte de nuevos “rubros verdes” del agronegocio que buscan ocultar los impactos ambientales y sociales tras una carcasa de responsabilidad ambiental.

Basados en leyes aprobadas a inicios de la década del 90, con el neoliberalismo en auge, el gobierno actual beneficiará a la empresa Paracel, una fábrica productora de celulosa cuya inversión supera los 3.000 millones de dólares, fondos provenientes de la empresa Suiza Girindus Investments y el grupo Zapag. Además se ha establecido que la fábrica de Paracel opere en el régimen de zona franca, lo que implica aún más privilegios.

“Las leyes 60/90 y 117/91, aprobadas durante el gobierno de Wasmosy, son las que se están utilizando actualmente para favorecer a estas corporaciones. Este régimen legal establece excenciones tributarias que realmente crean una diferencia muy grande respecto al resto de las empresas nacionales. Paracel estará liberada de pagar impuestos por enviar remesas a su país así como tampoco pagará impuestos por la importación de bienes de capital, materia prima e insumos, durante décadas” señala el economista e investigador Guillermo Ortega.

“El régimen de Zona Franca establece que toda transacción, intercambio y exportación que se realice dentro del territorio determinado como zona franca sólo pagará un 0,5% en concepto de impuestos sobre el total de sus ingresos brutos” explicó Ortega. En este caso Paracel exportará por valores multimillonarios pero dejará montos mínimos, en comparación a sus ganancias, para el Estado paraguayo.

El artículo “Nuevos Rubros Verdes del Agronegocio” publicado en Con la Soja al Cuello 2021, señala respecto a Paracel que “lo más preocupante es sin dudas, que sus operaciones implican la profundización del uso de las tierras cultivables, para cultivos no comestibles, en un contexto de alta dependencia de las importaciones para los alimentos más básicos”.

El material explica que esta fábrica utilizará madera de eucalipto como materia prima básica, para lo cual ya cuenta con 105.000 ha de terreno en Concepción, a orillas del Rio Paraguay, para producir 140 millones de plantas de eucalipto. Planea crecer hasta por lo menos 180.000 ha de plantaciones forestales y que la producción de Paracel se orienta al mercado internacional, Europa, EE. UU y predominantemente China.

“Estos megaproyectos se asumen actores de la transformación verde, pero desarrollarán actividades de considerable impacto ambiental en una matriz productiva que no contempla los factores ecológicos limitantes de los ecosistemas para acoger más plantaciones, ni pone límites a la expansión de la superficie ocupada por la agricultura, dentro de los espacios naturales o en hábitats de especies amenazadas” indica el texto. Agregando que con esto los monocultivos de eucalipto y otros rubros entran a disputar la tierra con el agronegocio de granos, aumentando la presión sobre los remanentes boscosos.

Los únicos terrenos que quedan por someter al agronegocio son los que sostienen a los bosques y a las comunidades campesinas e indígenas que quedan expuestas al despojo y a los violentos desplazamientos.

Con esto se estaría transitando del engañoso discurso de “Paraguay alimenta al mundo” al de “Paraguay provee de energía limpia al mundo” ó “Paraguay como sumidero de carbono” por los monocultivos de árboles, sin tener en cuenta el verdadero impacto ambiental de estas actividades.

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