Paro de camioneros, otra arista de un modelo excluyente

Asunción, 4 de agosto 2021 (BASE-IS) El paro que llevan adelante los trabajadores camioneros muestra una nueva arista de un modelo excluyente, el agronegocio. Las grandes agroexportadoras, apoyadas por los autodenominados gremios de la producción, atacan a los transportistas que reclaman un pago justo por el flete.

Trabajos estacionales, en condiciones sumamente precarias y mal pagos son los que «genera» la cadena del agronegocio sojero en Paraguay, en ese sentido el actual conflicto planteado por el paro de camioneros es una muestra clara de esta realidad.

Según señala el libro Radiografía del agronegocio sojero. Análisis de la cadena productiva de la soja y su impacto en Paraguay «el servicio del transporte vial está compuesto por dos segmentos diferenciado. Por un lado, el sector formal, que atiende a grandes explotaciones agroindustriales; y, por otro, el sector informal, que cubre pequeñas fincas y cargas» estos últimos tienen costos operativos más altos debido a las características de las cargas que transportan: son más pequeñas e ineficientes y también al estado en el que se encuentra la red rural y la pavimentación de los caminos vecinales.

El material indica que , por su parte, los camiones grandes transitan mayoritariamente por rutas nacionales y departamentales pavimentadas, que son las beneficiarias del grueso del gasto público en carreteras y, por lo tanto, están en mejores condiciones que las rutas rurales. Esto implica que los beneficios del gasto público se acumulan desproporcionadamente en beneficio de las grandes compañías de logística y transporte por carretera, que trabajan para el sector agropecuario a gran escala.

La misma investigación revela que si bien «la fijación de los precios del flete terrestre tiene como marco de referencia lo establecido por la Dirección Nacional de Transporte (DINATRAN)» lo que finalmente determinan los precios de «mercado» son quienes manejan grandes volúmenes, es decir, las corporaciones transnacionales del agronegocio, como LDC, Bunge y Cargill. «La mayor parte de los camiones de flete de carga, en alguna de las fases de la cadena productiva de la soja trabajan para ellas. Esta situación trae aparejados conflictos por desacuerdos en relación a los precios, entre las asociaciones de camioneros y los dueños de los silos o las plantas de molienda» había señalado el Viceministerio de Transporte, según se cita en el libro.

Para Lis García, investigadora y autora del libro mencionado, lo central del reclamo de los trabajadores es que las grandes agroexportadoras imponen las tarifas a partir de la política de supuesto «libre mercado», cuando en realidad son un puñado de corporaciones, porque son las que mueven grandes volúmenes y condicionan el desarrollo de todos los eslabones de la cadena, independientemente a si pertenecen a sectores formales o informales, grandes o pequeños.

García agrega que esta es una muestra más de que el trabajo que genera el modelo sojero es «escaso, precario y fuertemente estacional, como el caso del transporte y con eso se aseguran mayor control de la plusvalía generada por los pocos trabajadores directos y el enorme ejército de reserva de personas desempleadas».

Los trabajadores camioneros se manifiestan a nivel nacional exigiendo la aprobación de un Proyecto de Ley que contribuya a una fijación de precios más equitativa y acorde a la realidad del sector. En momentos en que los commodities alcanzan precios elevados, las agroexportadoras continúan negándose a pagar mejor a los trabajadores y trabajadoras.

 

Foto: www.lanacion.com.py

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