Transgénicos van en contra del proceso de reforma agraria, afirman

La introducción de semillas genéticamente modificadas en la producción agrícola va absolutamente en contra del proceso de reforma agraria porque atenta contra la soberanía alimentaria, al volver dependientes a los productores de las empresas que proveen las semillas y los insumos, según el dirigente de la Mesa Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas (MCNOC), Luis Aguayo.

El dirigente campesino sostiene que una eventual introducción autorizada de los ogm (organismos genéticamente modificados), como en el caso del maíz, provocará la dependencia de los productores campesinos respecto de las empresas multinacionales, al recibir semillas que no se pueden reproducir. Esto provocará que “el campesino que era dueño de las semillas pierda esa soberanía alimentaria”, consideró el dirigente de la organización, integrante del movimiento internacional La Vía Campesina.

Actualmente en el Paraguay, solo semillas genéticamente modificadas de soja están autorizadas para su cultivo y comercialización aunque se han detectado igualmente cultivos de algodón y maíz transgénicos, que entran de forma ilícita al país.

“Al ser patentadas las semillas por una empresa se va en contra del proyecto de soberanía alimentaria y del proceso mismo de reforma agraria, que es un instrumento de transformación social”, señaló Aguayo. “Las semillas nativas fueron propiedad de la humanidad durante miles de años y no pueden ser patentados por empresas privadas. Las semillas no pueden ser mirados desde el punto de vista de los negocios”, sostuvo.

En este mismo sentido, la organización no gubernamental ALTERVIDA, la incluye los efectos sobre la seguridad alimentaría entre los riesgos económicos y sociales de los ogm. “Las nuevas tecnologías de las semillas transgénicas vienen acompañadas con sus tecnologías de agroquímicos [donde] los sistemas agrícolas de los países más pobres serán más dependientes de las grandes compañías transnacionales”, señala un estudio de esta organización que busca promover la investigación, educación, formación y capacitación en la temática ambiental y el desarrollo sustentable.

Sin semillas no hay agricultura; sin agricultura no hay alimentación y sin alimentación no hay pueblos, había declarado el movimiento internacional de campesinos La Vía Campesina, que se pronunció en una gran campaña mundial “en defensa de las semillas sustentadoras de la vida, impulsando la declaración en que sean reconocidas como patrimonio común de la humanidad”.

Con relación a la postura del gobierno paraguayo, que a través del Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (SENAVE) combate el cultivo ilegal de maíz transgénico, el representante de la organización campesina señaló que esto representa un intento de cumplir mínimamente la ley que “lastimosamente choca con un poder mediático” que hace aparecer el esfuerzo de cumplimiento de la ley como una “persecución a los productores”, según sostuvo.

“Respaldamos el esfuerzo de hacer cumplir la ley y nos pronunciamos en contra de todo tipo de elemento transgénico”, señaló finalmente Aguayo.

Fuente: http://www.ipparaguay.com.py/index.php?id=cmp-noticias&n=25672

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