Trigo transgénico en Argentina, un riesgo para las mesas paraguayas

Asunción 20 de mayo 2022 (BASE-IS) El pasado 13 de mayo el Gobierno Argentino aprobó la siembra comercial del primer trigo transgénico. La siembra del Trigo HB4 representa un riesgo para los cultivos y para la mesa de las familias paraguayas.

Leticia Arrua, investigadora de BASE-IS, señaló que la aprobación de la siembra del Trigo HB4, el primer trigo transgénico, podría tener un profundo impacto en la región. Indicó que el OGM recientemente aprobado podría contaminar a los cultivos de trigo tradicional, o no transgénicos.

«Existiría una polinización cruzada entre esporas provenientes del trigo transgénico hacia los cultivos limpios que estén cerca. Esto llevaría a una situación de irreversibilidad del paso al trigo transgénico» señaló.

Además agregó que esto haría imposible la coexistencia del cultivo de trigo transgénico y no transgénico, por lo que los productores se verían impulsados a cultivar casi exclusivamente el trigo transgénico, «es lo mismo que ya ocurrió con la soja, el maíz, los transgénicos en general» indicó.

El trigo HB4 se presenta como resistente a la sequía, sin embargo, es además también resistente al Glufosinato de Amonio, un peligroso agrotóxico, 15% más tóxico que el Glifosato, y que forma parte del paquete tecnológico utilizado para el cultivo del trigo mencionado.

En el caso del trigo, al tratarse de un alimento fundamental en la mesa diaria, la aprobación de este transgénico implicará un mayor «consumo» diario de herbicidas, particularmente del Glufosinato de Amonio.

«El trigo HB4 se propone como una falsa solución ante problemáticas que son producto del propio sistema de producción, como la sequía o la desertificación causada por la deforestación. Además expone a la población a una mayor ingesta diaria de pesticidas tanto a través de los alimentos, como a través del agua» concluyó la investigadora.

El gobierno argentino aprobó el cultivo del Trigo HB4 tras la aceptación de Brasil de comercializar la harina transgénica y sus derivados. Está aprobación se dió a pesar de la oposición de organizaciones sociales y de científicos que expusieron los riesgos que representa el nuevo OGM.

La soja transgénica también había sido introducida a la región desde la Argentina, dónde se aprobó el cultivo de la primera semilla transgénica de soja, tras algunos años, y a pesar de no estar permitida en los demás países, el cultivo transgénico se extendió por toda la región forzando a los países a aceptar la siembra de la soja transgénica generando graves impactos ambientales y sociales. Este mismo camino podría recorrer el trigo transgénico si no se ponen barreras a su extensión en la región.

 

 

 

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